Xipe Tótec representado en un plato polícromo Cholulteca

Carlos  Hernández  Reyes/Investigador del centro INAH-Hidalgo

La cerámica Polícroma Cholulteca, según el arqueólogo Eduardo Noguera, es “La más famosa,

característica y artística de las cerámicas prehispánicas” de México, su decoración comprende desde sencillos diseños geométricos hasta elaboradas escenas de carácter religioso en que aparecen deidades de la antigua religión indígena; y, refiriéndose a la más elaboradas dice que “Cada ejemplar... amerita una monografía y una interpretación extensa”, ya que la decoración que ostenta es similar a la ejecutada en los códices del grupo Borgia. La cerámica Polícroma Cholulteca ha sido encontrada en Puebla, Tlaxcala y Oaxaca. En el estado de Puebla aparece en Tepeaca, Tepeji el Viejo, Cuauhtinchan, Tehuacán, Cholula, Huejotzingo.

En un fragmento de plato polícromo procedente de San Juan Loma, poblado situado al suroeste de Huejotzingo ostenta la representación antropomorfa de  una deidad. Fue localizado por Peter J. Schmidt, Director del Proyecto Arqueológico Huejotzingo de la Fundación Alemana para la Investigación Científica, quien lo publicó en la revista Comunicaciones, número 12, México-Puebla, 1975.

En el fondo del plato que se conserva completo, no así el borde que se ha perdido en casi dos terceras partes, aparece representada una cabeza humana de perfil cuyos rasgos y tocado nos permiten identificarla como un dios  cholulteca. Lleva una nariguera formada por un conito sobre el que aparece un redondel del que se proyectan diagonalmente a los lados dos bandas rectangulares que terminan en forma de “cola de golondrina”, se trata del yopitzontli, uno de los rasgos característicos de Xipe Tótec, “Nuestro Señor Desollado”, dios de la primavera y la  renovación de la vegetación, deidad terrestre del poniente y de la metalurgia. Las representaciones de este dios en el Códice Borgia ostentan ese tipo de nariguera; las esculturas de barro de Xipe Tótec, también la llevan. El yopitzontli aparece en otras representaciones como tocado,  como podemos verlo  en el Códice Nutall, Vaticano Latino 3738 y Humboldt  fragmento  I, también en  algunas  figurillas de barro. Es un rasgo tan característico de Xipe Tótec que en la Matrícula de Tributos es el jeroglífico de Tlacaxipehualiztli, segundo mes del calendario solar indígena o Xihuitl que coincide con el equinoccio de primavera en marzo. En este mes se efectuaba el “desollamiento de hombres”, ceremonia celebrada en honor de esta deidad. La  boca  de la figura de este plato aparece muy  abierta  lo cual es  otro rasgo típico de este dios que puede  observarse  en otras de sus representaciones.

La parte inferior de la cara la tiene cubierta, desde la base de la nariz hasta la mitad del pabellón de la  oreja y la mandíb­ula, con una media máscara de piel humana. Siete escamas a manera de pequeños rectángulos horizontales indican, en nuestra opinión, basada  en Hermann Beyer: “las arrugas y pliegues de la piel seca y enjutada”. Representaciones de piel humana que aparecen en algunos códices son semejantes a ésta,  pero la  más parecida se encuentra en la Matrícula de Tributos y representada el jeroglífico del  pueblo Ehuacalco que  significa “en la casa  de la piel”.

Este tipo de media máscara no es caso único ya que en la lámina 24 del Códice Borbónico aparece una semejante, incluso con los pliegues de la piel; otras aparecen en la lámina 27 y 36 del mismo documento pictográfico. Otra más, pero que cubre la parte superior de la cara, aparece en la decoración de un vaso de barro de Cerro Montoso, Veracruz.

La oreja de la figura presenta  el pabellón  con la línea  interna  redondeada  formando  una espiral  y, abajo,  en el  lóbulo tiene un colgante formado de una sección acampanada con dos partes pendientes de extremo redondeado que parecen ser de tela. En la cabeza ostenta un tocado o especie de peluca representado por una serie de líneas verticales paralelas.  Sobre  ella  aparece una banda rectangular con un rectángulo de  color  más claro  y un pequeño disco de color oscuro al centro; el rectángulo está delimitado al frente y atrás  por dos líneas  verticales una obscura  y otra clara.

 Sobre la banda rectangular y la nuca  llegando hasta  la oreja tiene nueve  borlas  de  plumón. Sobre la cuarta y quinta  lleva un elemento cónico con la  base hacia  arriba en que aparecen  en la parte superior un adorno curvo, en el  centro un cuchillo  de  pedernal  y  en  la posterior  dos largos colgantes que caen hacia atrás. En la primera borla aparece colocada horizontalmente una bolita de plumón con una sección semicircular y dos plumas paralelas alargadas con su extremo redondo. Se trata del aztaxelli, adorno de plumas blancas de  garza que aparece en el tocado  de  Xipe Tótec, en representaciones del Códice  Borgia y que están relacionadas con el  sacrificio  humano.

Del círculo que  limita el fondo del plato, en tono más oscuro, se proyectan hacia la figura dos vírgulas paralelas con el extremo redondeado. Este elemento abunda en la decoración de  los  platos polícromos cholultecas donde suele aparecer limitándolos exteriormente; el fondo  del  plato está rodeado por dos círculos concéntricos, que delimitan a su vez una franja anular exterior de grecas escalonadas o xicalcolihuquis, simétricas y opuestas, semejantes a las que aparecen con frecuencia en los platos polícromos. Según Paul  Westheim, estudioso alemán del arte antiguo de México “los aztecas  la llamaban ‘voluta de las jicaras’, porque era el  ornamento preferido  de los alfareros”.  

Los rasgos iconográficos de la figura del plato de San Juan Loma: el  yopitzontli, la  boca muy abierta, la máscara de piel humana, el tipo de orejera y colgante, la  banda  de la cabeza decorada con un disco  y el aztaxelli  permiten identificarla como representación de Xipe Tótec, deidad que tuvo un culto muy extendido entre los pueblos prehispánicos de  Mesoamérica.  El rayado del rostro y “el pelo guarnecido de plumón” indican su relación con el sacrificio humano  y los sacrificados. La cerámica  Polícroma Cholulteca ha sido encontrada como ofrenda en entierros  explorados  al oriente del altar Postclásico Central que  nosotros exploramos en 1967, se  trata de enterramientos humanos de tipo ceremonial. Los antropólogos físicos  Sergio López Alonso, Zaid Lagunas y Carlos Serrano, en estos enterramientos han identificado el sacrificio humano por desmembramiento y decapitación, ya que “sobre un núcleo de huesos largos se encontró un plato polícromo que contenía un cráneo con la mandíbula y las tres primeras vértebras articuladas”. La propia representación del plato de Huejotzingo podría ser de una cabeza decapitada, que  en el  entierro ceremonial de Cholula existe físicamente.

El plato de San Juan Loma -según Peter J. Schmidt-  corresponde al tipo Atoyac Anaranjado-Polícromo de la Fase Huejotzingo que correlaciona con la fase Tlaxcala de Ángel García Cook y las fases Cholultecas II y III de Florencia Müller. Queremos situar mejor su correspondencia con Cholula precisando que es contemporánea de la fase Cholulteca III pero no de la II, puesto que la cerámica polícroma de Huejotzingo aparece asociada a restos de construcciones en que se empleó el ladrillo lo mismo ocurre en el Edificio 1 de Cholula explorado  por Eduardo Matos y en los restos de muros de habitaciones de la zona arqueológica de Ocotelolco, Tlaxcala, donde también aparece el ladrillo como material de construcción y que en Cholula está asociado a la Fase III. Es una fase del Postclásico Tardío contemporánea del periodo azteca III, de 1300 a 1500 dC.

Describiendo un plato policromo de Cholula Hermann  Beyer, hacía notar que un ligero  golpe hace que se desprenda la pintura, por lo que supone que no se  trata de cerámica doméstica, sino de alfarería suntuaria o destinada al culto y su ornamentación simbólica viene a confirmar que ha sido un objeto destinado a fines ceremoniales.

 Las exploraciones del Proyecto Cholula (1967-1971) produjeron nuevos hallazgos que  proporcionan más evidencias para  apoyar  las conclusiones  de Beyer. El plato polícromo de San  Juan Loma  fue  un recipiente  de  tipo  ceremonial  destinado al culto y en él se representó a Xipe Tótec, “Nuestro Señor Desollado” una de las deidades más importantes de Mesoamérica en la  época prehispánica.