Sayonara Vargas ni quiere, ni puede

César Peña *

La Secretaría de Educación Pública de Hidalgo, desde la llegada de la actual titular, Sayonara Vargas, tiene mucho que responder sobre la situación en qué encontró la dependencia y los males que no han sido subsanados desde aquel septiembre del 2016, cuando se supone, iban a terminar los compadrazgos, el tráfico de influencias y todo lo que sus antecesores habían desacomodado en la dependencia.

El ajuste de cuentas que hizo la actual administración no ha alcanzado todos los males enraizados y que echaron ramas y retoños por doquier. Si bien se iniciaron algunas denuncias en contra de algunos ex servidores públicos que laboraron bajo las órdenes de Miguel Ángel Cuatepotzo Costeira, aún faltan muchos otros.

La investigación iniciada por la venta de plazas, desvío de recursos, acoso a menores y padres de familia, que avanza tan lento como una tortuga enferma, debería buscar su origen en la mafiosa relación que desarrolló la SEPH de Cuatepotzo Costeira con el SNTE que dirigía Francisco Sinuhé Ramírez Oviedo.

Un asunto que queda claro, es de carácter exclusivamente político, es la retención de salarios a los enemigos de Ramírez Oviedo, quien sin tener que ver con el control de pagos o alguna injerencia directa, tenía personeros e incondicionales que le ayudaron a maquinar su venganza.

A estos trabajadores de la educación que se atrevieron a no arrodillarse ante quien se autoproclamó el nuevo mesías educativo, fueron agredidos hasta físicamente, humillados y denigrados de todas formas, incluso, ya cuando había entrado en funciones Sayonara Vargas.

A la fecha son por lo menos 50 maestros y trabajadores administrativos a los que la SEPH, sin motivo alguno, les sigue reteniendo los salarios, lo que demuestra, no que la funcionaria no conozca de estos casos, sino que simplemente no le interesa resolverlos.

El desaseo administrativo que se dio con Ramírez Oviedo en el periodo de Sayonara Vargas, incluye movimientos de personal y promoción de puestos y claves para el personal del primer círculo de Sinuhé, que fueron consentidos y tolerados por la dependencia.

De la agresión del 21 de noviembre de 2015 en contra de profesores de la CNTE que se manifestaban en contra de la Reforma Educativa, que dio como resultado varios lesionados de consideración como Marcos Sosa o Leydi Curiel Dorantes, que se encontraba embarazada, todos responsabilizaron a Sinuhé, que siendo intocable para entonces junto con sus porros, la SEPH guardó silencio y lo sigue haciendo ahora.

La sociedad le sigue exigiendo a la SEPH que diga cuándo y cuál fue la calificación de Ramírez Oviedo y de su séquito inmediato  en el examen de evaluación que debían presentar obligatoriamente todos los profesores de la entidad y motivo por el cual el dictadorcillo del SNTE desplegó la violencia.

¿Dónde está la postura de la SEPH respecto a los millones de pesos que el SNTE manejó y maneja actualmente sin darle cuentas a nadie? ¿no que todo iba a cambiar? Lo cierto es que las cosas empeoraron para la educación y mejoró para un círculo de la cofradía educativa que sigue actuando tan mafiosamente como antaño sin que nadie les ponga freno.

La impunidad es el sello de la casa educativa y todos y cada uno de los supervisores y jefes de sector, que deberían estar en sus cargos por méritos, fueron puestos por Ramírez Oviedo y aún con todo ese poder mediático pactado, hoy Sayonara Vargas afirma que vamos en la ruta correcta.

Hay tantas cuestiones que simplemente no sucederían en un lugar donde imperara el Estado de Derecho, donde simplemente Ramírez Oviedo tendría que estar respondiendo ante un juez  por sus crímenes y no en la antesala de una candidatura por una diputación con la cual ya se frota las manos.

                Pero todo eso es posible, gracias al silencio, la complicidad y la omisión de quienes en vez de hacer su trabajo, siguen hundiendo al país y al estado en el fango y del cual Sayonara Vargas forma parte.

               

 

* Escritor, periodista y economista