Nueva Alianza: a una elección de su desaparición

César Peña*

De proseguir la tendencia decreciente en la votación del Partido Nueva Alianza, es  altamente probable que en el 2018 sea su última aparición pública y los mexicanos, con su decisión, le echen las últimas paladas a la tumba de este partido fundado el 30 de enero del 2005 por Elba Esther Gordillo, quien por circunstancias del destino, ha pasado a ser el verdugo de su propia creación.

De forma curiosa, este filicidio no fue iniciado en la entidad por mano de la Gordillo, sino por su ex discípulo Francisco Sinhué Ramírez Oviedo, responsable de dejar caer el partido de la segunda fuerza que ostentaba en el 2012, hasta la séptima posición, quedando sólo recuerdos de los principios democráticos que enarbolaba y los cambios para el magisterio y la población en materia educativa que se convirtieron en demagogia pura.

La elección del Estado de México el 4 de junio de este año, representó la pérdida del registro a nivel estatal de parte de Nueva Alianza, quien no alcanzó el 3 por ciento establecido por la Ley Electoral mexiquense. Esto significa un fuerte golpe para el sindicalismo oficialista de Juan Díaz de la Torre,  quien perdió la batalla con su mentora.

Sin embargo, el mensaje mayor es en materia política, pues Gordillo Morales, desde prisión, operó su tablero para darle el apoyo al Movimiento de Regeneración Nacional de Andrés Manuel López Obrador, que pese a haber perdido la gubernatura, logró colocarse como segunda fuerza en la plaza más importante de todo el país en términos de votos.

Pero el logro mayor fue haber hecho perder el registro a Nueva Alianza y a Díaz de la Torre  desde su encierro y con sólo mover los dedos, por lo que no es de dudarse que hará todo lo posible por enterrar a su adefesio en el 2018 pues la ruptura con el priísmo y los panistas –antiguos aliados-, prosigue, por lo menos en lo superficial aunque ambos se le han acercado.

Con una orden discreta, el Panal fue desmantelado en el 2015 y siguió esta caída libre pese a que el megalómano Ramírez Oviedo afirmaba una y otra vez que estaban en la cima del éxito.

Pero recordemos que el oportunismo ha sido una bandera de la maestra, quien le ha apostado siempre a ganar como lo había venido haciendo en las últimas décadas hasta que rompió con el Gobierno de Enrique Peña Nieto y fue encarcelada, aunque no inmovilizada como se ha visto. 

Ahora, en Hidalgo, con la creación del Partido Podemos, de Moisés Jiménez, se abre otra puerta para que Gordillo siga moviendo los hilos de la política y el magisterio por lo que Nueva Alianza, por destino y en este caso, por conveniencia, no tendrá mayor remedio que desaparecer.

Lo único que puede salvar a ese y otros partidos morralla de tal suerte, es que se concrete la Reforma Electoral que amarrará a todos los institutos involucrados en una coalición total para que en pos de evitar las coaliciones parciales, no pierdan el registro y así pueda ser regenteado para los beneficios de algún partido “grande” en pos de beneficio mutuo.  

* Escritor, periodista y economista