Qué sigue después del triunfo

Erik S. Ramírez/Regeneración Hidalgo

Dado los resultados electorales obtenidos por morena en el reciente proceso electoral, donde se rompe con la hegemonía del ejecutivo priista por un margen tan amplio, debemos de plantearnos algunas cosas.

Primero, es un triunfo popular que no puede ser menospreciado por nadie y bajo ninguna circunstancia,

es decir, morena ha cumplido nuevamente con su papel de puente entre el descontento social y las ganas de construir un nuevo estado que se manifiesta a través del voto por el partido, morena no es un fin en sí mismo sino un medio por el cual la ciudadanía es capaz de expresar su voluntad política, esto es muy importante que lo recuerden quienes integran al partido porque los triunfos se construyen respetando a la base popular y garantizando la participación democrática de sus militantes.

Segundo, la transformación no se logra por decreto. Largo ha sido el camino del priismo en nuestro estado, por ende, las condiciones del servicio público y de la manera de hacer política y ejercerla se ha envuelto en una especie de halo corruptor, la vieja forma de hacer política al estilo priista se ha enquistado en muchas personas, incluso en quienes hoy se alzan con el triunfo. Aquí surge una pregunta, ¿qué hacer para romper con esas prácticas? Primero, limpiar la administración pública y terminar con las relaciones de compadrazgos, amiguismos, influyentismo, etc., gobernar con el ejemplo, con una nueva ética que tenga por objetivo transformar la práctica política, no se llega a un lugar distinto siguiendo el mismo camino.

Mantener al movimiento social activo, este gobierno debe de estar en permanente contacto con la ciudadanía, una ruptura sería de consecuencias tremendas; la gente no debe de creer que se transformará el estado por arte de magia ni por buenas voluntades, debe exigir y a este gobierno debe de exigirle el doble porque ha surgido y ha ganado gracias a la lucha popular. 

Tercero, se avanza al caminar. Hay muchas dudas con respecto a la alternancia, el origen político del gobernador electo, las relaciones que se pudieron generar con antiguos cuadros de otro sector del pri, el papel que jugó el gobernador actual en este proceso, en fin, muchas, pero hay algo que no podemos dejar de lado, las transformaciones no las hace una sola persona, este triunfo no es de una sola persona, el empuje de la ciudadanía y del partido mismo tiene que establecer las condiciones para forzar el proceso transformador, no se cumple con llegar, hay que cambiar el rumbo de las cosas y esa es tarea de todos, de todas. 

Por ahora, celebremos, no fue una victoria fácil ni una batalla corta, por muchos años ellos celebraron y no pueden quitarnos el derecho a estar felices, a soñar que otro estado es posible y a que organizados somos más y podemos lograr muchas cosas. 

Con apoyo crítico, con organización popular, otro Hidalgo es posible.