Los conservadores se mueven entre odios y mezquindades

Por Daniel Cortés Escamilla

      Atrás quedaron los días en que, entre risas, festejos e insultos, los diputados de la derecha aprobaron la reforma energética de Peña Nieto. En esos momentos todo era felicidad para los diputados al servicio de las transnacionales. Se daban el lujo de insultar: “…a favor y que chinguen a su madre”,

decían eufóricos los diputados del PRIAN al servicio de la oligarquía financiera. Ahora, ante el reclamo del pueblo y con el justo calificativo de traidores a la patria, se dicen perseguidos por el gobierno de AMLO, que lo único que está tratando de hacer es rescatar un poco de lo mucho que los neoliberales regalaron a las empresas transnacionales como Iberdrola, o como Odebrecht y muchas empresas más que se vieron beneficiadas en su insaciable voracidad por los diputados de estos partidos conservadores, apoyados por partidos como el PVEM y Movimiento Ciudadano, además del PRD.

Los miembros de la derecha se dicen perseguidos por el gobierno “dictatorial” de AMLO, a quien acusan de “polarizar” a los mexicanos, cuando son ellos quienes lanzan insultos al mismo presidente y ofenden al pueblo, calificando de “chairos ignorantes” a quienes apoyamos al gobierno de la Cuarta Transformación. Si lanzan esos insultos en una verdadera dictadura, al día siguiente aparecerían muertos en algún canal o en su defecto estarían encarcelados y sometidos a torturas atroces. Si estuviéramos en una dictadura como lo dicen los cínicos conservadores del PRIANRD, no podrían expresarse en ningún medio de comunicación para lanzar insultos y amenazas. La prueba está en que siguen operando no solo con libertad, sino incluso con total impunidad en todos los medios de información al servicio de los neoliberales.

Lo cierto es que los miembros de la derecha en México, y en todo el mundo, se conducen con total cinismo e hipocresía y buscan el mínimo error —real o supuesto— para denostar, insultar y atacar al gobierno que encabeza el presidente López Obrador, para generar rechazo a su gobierno; sin embargo, como no encuentran, salvo errores pequeños que no les sirven lo suficiente para sus propósitos, inventan y mienten de manera descarada para intentar disminuir el apoyo popular que los mexicanos tenemos hacia el gobierno de la 4T.

La realidad es que el odio enfermizo de quienes se llenaron los bolsillos de dinero y perdieron sus privilegios y la oportunidad para seguir robando del erario, los llevan a caer en situaciones risibles y ridículas como las que protagonizó Vicente Fox al culpar a AMLO del incidente aeronáutico en el AICM y afirmó que se trataba del AIFA de Santa Lucía. Pero, así como el ejemplo antes mencionado, se pueden contar por decenas las mentiras y necedades que inventan a diario con el fin de atacar, denostar e injuriar al gobierno del presidente López Obrador.

Los mexicanos debemos tener presente que, conforme se vayan acercando las elecciones del 2024, los ataques se irán intensificando y las mentiras crecerán en número, en excesos y exageraciones, pues la derecha no tiene honor ni dignidad, solo tiene ambiciones e intereses, por lo que el pueblo de México tiene o tenemos la obligación de estar atentos a cualquier mentira para desenmascarar a quienes inventan hasta el cansancio sin detenerse a pensar en lo ridículo que resulta para quienes leemos o escuchamos tales afirmaciones producto de la mezquindad de quienes las afirman.

El pueblo de México tiene a favor el que los miembros de la derecha del PRIANRD nos consideran seres inferiores incapaces de entender, valorar o diferenciar una mentira de la realidad. Sus cabecitas retrógradas no les alcanzan para comprender la nueva realidad de los medios alternativos que nos permiten dejar de informarnos a través de los medios tradicionales al servicio de los neoliberales y creen que nos pueden seguir manipulando por medio de sus “informadores” al estilo Loret de Mola, Brozo y Aristegui, cuando lo único que logran es concitar aún más el rechazo creciente de todos los mexicanos.

Veremos qué sigue, pero es necesario que los mexicanos busquemos información mucho más cercana a la realidad y dejemos de ver y leer los medios que mienten de manera descarada, además de prepararnos con argumentos sólidos para dar la batalla de las ideas. Quien gane la batalla de las ideas ganará el poder.