Por el bien del mundo, primero los pobres

César Ruíz Hernández/Regeneración Hidalgo

Este 9 de noviembre, ahora histórico, con menos de 3 años en gestión al frente del ejecutivo federal, el presidente Andrés Manuel López Obrador presidió el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU),

celebrado en Nueva York, la máxima metrópoli del país más poderoso del mundo. 

Si bien el tabasqueño es, según revelan encuestas, el mandatario con mayor aprobación en la historia de nuestro país desde que se hace esta medición (64-69%); su fama y apoyo no es expresado únicamente dentro de las tierras mexicanas, sino que ha penetrado ya en la perspectiva y cosmovisión de algunos latinos en varias partes del continente como referente de la lucha social pacífica e incluso ha sido objeto de congratulaciones por parte de líderes mundiales y/o mandatarios de otras regiones del mundo por sus diversos aportes u opiniones en diferentes conferencias o eventos con respecto a la realidad mundial y como enfrentarla. 

Un ejemplo concreto es cuando en febrero del presente, propuso a países productores de vacunas ser solidarios con naciones que no tienen acceso de igual forma al fármaco. Existiendo hasta ese entonces el 80% de producción de las mismas en sólo 10 países, las principales potencias comerciales del mundo.

Este martes frente al mundo entero, el mandatario mexicano fue un poco más lejos que en aquella ocasión. Dentro del debate abierto en la Organización de las Naciones Unidas propuso no menos que " El Plan Mundial de Fraternidad y Bienestar" el cual consiste en garantizar el derecho a una vida digna a 750 millones de personas que sobreviven con menos de dos dólares diarios en el mundo. Con una inversión de un billón de dólares, los cuales se adquirirían de la siguiente forma:

  • El cobro de una contribución voluntaria anual del cuatro por ciento de sus fortunas a las mil personas más ricas del planeta.
  • Una aportación similar por parte de las mil corporaciones privadas más importantes por su valor en el mercado mundial.
  • Y una cooperación del 0.2 por ciento del PIB de cada uno de los países integrantes del Grupo de los 20.

Antes de adelantarme a la evidente paráfrasis que asumió minutos después sobre la desigualdad social, causas y el cinismo absoluto de las diferentes formas en las que operan los ´machuchones´ como él los define; deduce como principal problema del planeta a la corrupción “en todas sus dimensiones: política, moral, económica, legal, fiscal y financiera”.

Andrés Manuel es un orador nato, retórico y sensibilizador por naturaleza. Sencillo agudizó en su mensaje y como era de esperarse no desperdiciaría un foro como el descrito ni una audiencia internacional: “Es corrupción el que tribunales castiguen a quienes no tienen con qué comprar su inocencia y protejan a potentados y a grandes corporaciones empresariales que roban al erario o no pagan impuestos. Es corrupción la impunidad de quienes solapan y esconden fondos ilícitos en paraísos fiscales. Y es corrupción también la usura que practican accionistas y administradores de los llamados fondos buitres, sin perder siquiera su respetabilidad”.

De antemano el análisis del discurso es necesario cuando el mismo es incipiente de un líder mundial y un visionario político determinado por algunos como un estadista geopolítico, que sin duda con éstas y demás palabras, deja huella por encima de la ola de propuestas simples y comunes que acostumbran otros mandatarios.

Nuestro país es testigo por primera vez en décadas de un gobernante que pinta como protagonista en las reuniones de lo que el mismo definiría como “lo más cercano a un gobierno mundial”, la ONU, y no únicamente acude a asentir y a arrodillarse ante las políticas del imperio. Pero ¿qué es una idea sin la confrontación o contraposición de una tesis errónea? El hecho de que acentúe la terrible situación de la desigualdad en el mundo y el acaparamiento de tecnologías, medicamentos, vacunas, etcétera como ventaja pocas veces criticada en estos espacios ha dado mucho de qué hablar. El canciller, Marcelo Ebrard, horas después afirmó que ya son 47 países que se han inscrito en la propuesta del jefe del estado mexicano en esta primera ronda.

“Nunca antes en la historia del mundo se había acumulado tanta riqueza en tan pocas manos mediante el influyentismo y a costa del sufrimiento de otras personas, privatizando lo que es de todos o lo que no debe tener dueño, adulterando las leyes para legalizar lo inmoral, desvirtuando valores sociales para hacer que lo abominable parezca negocio aceptable” Algo que ha repetido hasta el cansancio en cada espacio donde tiene oportunidad, no es estar contra los ricos, sino contra el hacerse ricos a costa del sufrimiento ajeno, la explotación, el influyentismo, la política del fuerte sobre el débil, etcétera.

Este fragmento es sin duda tan histórico en alusión a la desigualdad mundial como aquel pronunciado por Fidel Castro, líder de la revolución cubana, en 1974, también frente a las Naciones Unidas:

“¿Por qué unos han de estar descalzos para que otros viajen en lujosos automóviles? ¿Por qué unos han de vivir 35 años para que otros vivan 70? ¿Por qué han de ser míseramente pobres para que otros sean exageradamente ricos? Hablo por los niños en el mundo que no tienen un pedazo de pan. Hablo en nombre de los enfermos que no tienen medicinas, hablo en nombre de aquellos que se les ha negado el derecho a la vida y la dignidad humana. Unos países poseen en fin abundantes recursos, otros no poseen nada, ¿cuál es el destino de estos? ¿morirse de hambre, ser eternamente pobres? ¿Para qué sirve entonces la civilización? ¿Para qué sirven las naciones unidas?”

“AMLO sacudió cimientos de la ONU” describiría el escritor y maestro en Geopolítica, Alfredo Jalife; no lejos de lo declarado por la diputada de Morena, Patricia Armendáriz, quien afirmó que AMLO debería ser merecedor del Premio Nobel de la paz de este año por el Plan mundial propuesto, el cual calificó como “de gran calado y con gran viabilidad”.

 

“Las acciones fundamentales no son las coercitivas” Es otra de las raíces del discurso y acción de las políticas del mexicano, cercano y bajo la misma línea discursiva del famoso  ”abrazos no balazos”. Cierto es, que a estas alturas el mandatario da de qué hablar a nivel internacional. Sobre todo, por su crítica directa a la organización cuya reunión presidió al cual llamó a actuar “Es importante que el más relevante organismo internacional despierte de su letargo y salga de su rutina, del formalismo, que se reforme, denuncie y combata la corrupción en el mundo, que luche contra la desigualdad y el malestar social que cunden en el planeta, con más decisión, profundidad, con más protagonismo, con más liderazgo” y remató “nunca en la historia de esta organización se ha hecho algo sustancial en beneficio de los pobres pero nunca es tarde para hacer justicia” con esto último me quedo. Decir las cosas de frente, ante millones de personas y en el máximo organismo internacional no es fácil, pronunciarse por los pobres y contra la corrupción de las trasnacionales y los oligopolios más imperantes del mundo, menos, y hacer énfasis en la inacción del propio organismo desde siempre y de manera rotunda, pocos, muy pocos lo hacen. Hoy y siempre, que se oiga bien y lejos, es un honor luchar con Obrador.