Nacionalizar al poder judicial

Por Nael Ramírez Domínguez

Sin duda el Poder Judicial es históricamente el poder más conservador, en el que sus miembros se deben más al régimen pasado que a la reciente transformación social que asalta democráticamente los poderes popularmente elegibles.

Con una aberración a la comprensión

del proceso histórico, se arropan con la idea de que el Derecho y los cuerpos que la ejercen están por encima de la sociedad, imparciales, autónomos, algo así como un Dios intocable e imperecedero, cuando las mismas acciones de los pueblos han demostrado que toda institución social no es más que el producto de la imposición de una parte de la sociedad a otra.

En la actual etapa en la que la mayoría del pueblo mexicano ha optado por construir un modelo económico diferente al neoliberalismo, y que se ven reflejados esas aspiraciones en políticas públicas y legislativa por parte del poder ejecutivo y legislativo, es natural que existan contradicciones de intereses entre el viejo y el nuevo régimen, arropando los intereses del primero en el Poder Judicial, a quienes sus elementos le deben.

La lucha por hacer valer la voluntad de la mayoría de los mexicanos, por imponer la esperanza de un México más justo, pasa necesariamente por trastocar intereses concretos, y posturas "juridicas" de alfiles que sirven a esos intereses. La actual lucha no es del Presidente AMLO contra el "Estado de Derecho", sino es la lucha del pueblo mexicano en la voz de AMLO por transformar todas las instituciones sociales mexicanas y adecuarla a su justa aspiración transformadora.

¡Que el poder judicial actual no sea un obstáculo a nuestras aspiraciones históricas como nación! ¡Debemos nacionalizar el Poder Judicial!