Elecciones 2021: decisivas para la 4T

Por Daniel Cortés Escamilla

Es de todos conocido que las elecciones del 6 de junio del 2021 para renovar la Cámara de Diputados Federal, varios Congresos locales, algunas gubernaturas, -15 para ser preciso-, y muchas presidencias municipales, son definitorias en muchos sentidos, pues está en juego el futuro inmediato

de la Cuarta Transformación que encabeza el presidente Andrés Manuel López Obrador o el retorno al poder de las fuerzas de la derecha conservadora.

En realidad, la derecha conservadora: PRI, PAN, PRD, PVEM, Movimiento Ciudadano, Los grandes empresarios y banqueros que se beneficiaron con la corrupción y con el tráfico de influencias, así como la prensa y todos los medios de información a su servicio, todos ellos están políticamente derrotados pero no vencidos; y lo peor de todo es que tienen un gran poder económico que están utilizando para denostar, injuriar y desgastar la figura presidencial, lo cual les hace reaccionar como las ratas que se sienten amenazadas y se vuelven en contra de quien sienten que los amenaza.

Eso es lo que está ocurriendo en la actualidad y el odio que los conservadores de derecha sienten ante la pérdida de sus privilegios y el no poder seguir robando al pueblo y a la nación, lo están volcando a través de los medios a su servicio e incluso llegan al extremo de, -al igual que los conservadores de la etapa de la Reforma-, solicitar la intervención de un gobierno extranjero que les restituya sus privilegios, como fue el caso del pseudo intelectual Enrique Krauze, quien  a través de un artículo publicado en el periódico norteamericano New York Times, pide la intervención del presidente de aquél país Joe Biden. A ese nivel de traición llegan los conservadores.

Los conservadores no son, como lo dicen en sus espots de televisión, quienes quieren conservar sus empleos, pues son los empleadores y además son los que propiciaron el desempleo, la pobreza y los salarios miserables; no quieren conservar el medio ambiente, pues son sus principales destructores y depredadores y tampoco quieren conservar la salud del pueblo, pues se robaron el dinero que debieron haber invertido en salud y dejaron abandonados los hospitales y clínicas en construcción. No, son conservadores, porque quieren conservar sus privilegios y quieren seguir robando al pueblo y a la nación. Son conservadores porque tienen un pensamiento sumamente atrasado; todos ellos se dicen profundamente religiosos, pero siempre actúan con doble moral, se espantan de la prostitución, pero son sus principales beneficiarios: Kamel Nazif, Mario Marín y Emilio Gamboa Patrón son claro ejemplo de ello. Ahora, de manera cínica e hipócrita se dicen feministas.

La derecha conservadora dice escandalizarse de la pobreza, pero ellos la propiciaron al imponer sus reformas estructurales para beneficiarse ellos mismos con las privatizaciones, impusieron el outsorcing que esclaviza al trabajador y pauperiza el empleo, el ejemplo más claro de ello es Ricardo Anaya Cortés, quien ahora se da baños de pueblo para tratar de seguir engañando a los mexicanos, diciendo que le importa mucho el país y la gente. La derecha es así, cínica, hipócrita y con doble moral. Todos los de pensamiento de derecha se dicen convencidos de que los demás deben servirles a ellos, así lo han expresado en diversos momentos y el ejemplo más claro lo es Diego Fernández de Cevallos, quien se siente descendiente de Maximiliano de Absburgo.

En definitiva, los personajes de la derecha tienen perfectamente definidos sus propósitos y sus objetivos y éstos son el seguirse enriqueciendo a costa de la miseria de la gran mayoría de los mexicanos, Por eso es importante que los mexicanos estén conscientes de lo que está en juego en las elecciones de éste año. Los conservadores quieren recuperar el poder para seguir llenando sus bolsillos de dinero y con ese objetivo pretenden seguir mintiendo y engañando de manera descarada. Si queremos que se profundicen las acciones de la Cuarta Transformación que encabeza el presidente López Obrador, es preciso que todos votemos por los candidatos de Morena, pues cada voto que se vaya hacia algún partido de la derecha o a algún otro partido “aliado” significa debilitar dicho proceso.

Ser de izquierda implica el estudio acucioso de la historia y de las ciencias y humanidades, significa compromiso hacia el pueblo y hacia la patria. Ser de derecha no requiere profundizar en ningún estudio, sino sólo ver televisión y repetir de manera mecánica los “argumentos” de sus “comunicadores” que hoy vociferan e insultan al presidente porque también perdieron sus riquezas y privilegios. Así es que la decisión está en manos del pueblo. Eso es lo que está en juego, ni más ni menos.