La Cuarta Transformación está destinada a consolidarse

La batalla de las ideas está en su apogeo, previo a las elecciones del próximo mes de junio, en que se elegirán el mayor número de cargos de elección popular en la historia de México; no es para menos: se juega el futuro de nuestro país.

Las alternativas son:

o se consolida la Cuarta Transformación y se avanza en la recuperación de los bienes del país en beneficio del pueblo, o se tuerce el camino y se les da oportunidad a los neoliberales de recuperar lo que ya se les ha arrebatado gracias a la labor del presidente y al apoyo de millones de mexicanos.

Esto lo saben muy bien los afectados por la nueva forma de gobernar: saben que es casi su última oportunidad. Si no la aprovechan, saben que no podrán volver a detentar el poder político y económico de México, y por lo mismo, no podrán volver a saquear impunemente los recursos del país para seguir haciéndose inmensamente ricos.

Y como no tiene argumentos válidos que justifiquen su regreso, se valen de las mismas consignas que ya demostraron que no les ayudan porque los hechos desmienten todas sus afirmaciones, y ya la gente no les cree; pero para apuntalarlas tienen un recurso que siguen utilizando, -y en mayor medida ahora que las cosas no pintan tan bien para ellos-: los recursos económicos.

Esos recursos los utilizan para la compra de consciencias, para corromper voluntades, para comprar activistas, para imponer sus “verdades” a sangre y fuego; tienen además, dentro del propio gobierno federal y su partido, a gente que les sigue el juego; gente que está siendo afectada también por las nueva forma de gobernar, y que no se resignan a ello, por lo que trabajan desde dentro en contra de las disposiciones del gobierno y su partido; son los “caballos de Troya”.

Sin embargo, aunque sí han logrado confundir a algunos indecisos, a algunos miembros de la clase trabajadora que no están muy conscientes de serlo, no les será suficiente para mermar el apoyo popular al gobierno federal y al presidente; la gran mayoría de la gente del pueblo está viendo los resultados de esta nueva política económica, los está percibiendo, y esto les acrecienta las esperanzas de un mejor futuro para ellos y sus hijos.

Y esto es así, a pesar de tener en contra a la pandemia, que de por sí afectó en forma extraordinaria a la recuperación económica, y ha causado un gran dolor a muchas familias por el gran número de muertos que ha provocado; hechos que además los ha tratado de capitalizar en su favor la gran burguesía damnificada de la Cuarta Transformación, sin lograr mucho.

El apoyo popular hacia el gobierno no es espontáneo; es el resultado de las luchas históricas del pueblo de México por consolidar su democracia, su independencia, y la elevación de su nivel de vida, a través de muchos años; no se puede diluir de un día para otro; por ello, todo apunta a una victoria electoral contundente para el partido del gobierno, para la Cuarta Transformación.

El mayor reto está en la actividad de los caballos de Troya, que, a pretexto de que Morena es un Partido plural, se incrustaron y siguen incrustándose en sus filas, apoyados desde dentro por otros que comparten sus intereses; estos actúan de tal manera que desprestigian al Partido, lo confunden, lo desorganizan, y le dan una imagen hacia afuera, de ser un partido igual a los demás, - “todos son iguales”-, lo que desincentiva el apoyo popular.

Por ello, la responsabilidad de rescatar a ese partido de los oportunistas, le corresponde a la parte más consciente de la militancia; ellos tendrán que trabajar para reorganizar a Morena, no para hacer de este un partido de clase todavía, sino para encabezar la lucha de este partido-movimiento, para desandar el camino que transitó México en los 36 años de neoliberalismo; cuando eso suceda, estaremos como pueblo en posibilidad de escoger el camino que nos convenga seguir, sin intervención de intereses ajenos a la patria.