La SCJN, el poder que bloquea la Cuarta Transformación

Leandro Cortés Escamilla

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), se ha caracterizado desde el inicio del presente gobierno, por ser el poder que se antepone a los objetivos de la Cuarta Transformación; la corrupción en toda su estructura, afloró de inmediato,

cuando se negó a acatar las disposiciones del gobierno federal en materia de austeridad republicana, que impedía que alguien ganara más que el presidente. A la fecha, ganan más de 200 mil pesos mensuales cada uno.

Con su última resolución, la SCJN invalidó la Política de Confiabilidad que la secretaria de energía publicara el pasado 15 de mayo de 2020, con lo que se buscaba frenar el desmantelamiento de la CFE que le impuso la reforma energética del gobierno anterior.

Uno de los puntos que se echaron abajo con la resolución de la corte se refiere a que el despacho de la energía “sea sobre criterios de seguridad energética y no de eficiencia económica”, lo que permite ver de inmediato que los criterios de la corte son de tipo neoliberal, es decir que se debe poner la eficiencia económica sobre otros criterios; y ya sabemos que la eficiencia económica neoliberal significa la ganancia privada en detrimento del interés general de la población.

La resolución se dio luego de que la Comisión Federal de Competencia económica (COFECE), interpusiera una impugnación a la Política de Confiabilidad de la SENER, por considerar que el acuerdo busca favorecer a la CFE en detrimento de los productores privados de fuentes renovables; con esto, la COFECE muestra también su carácter neoliberal, al ponerse al servicio de los intereses privados y en contra de los del pueblo de México.

Esta resolución obligó al presidente de México a enviar una iniciativa preferente al Congreso de la Unión para reformar la ley de la industria eléctrica para permitir que la electricidad producida por el Estado tenga prioridad para ser distribuida, y no sea al revés, es decir, como sucede ahora, que las empresas privadas tienen esa preferencia.

Esto ha bastado para que una vez más, los beneficiarios del neoliberalismo se lancen otra vez en contra del gobierno, acusándolo de todo, y también una vez más, el presidente sale a aclarar al pueblo de México cual es la realidad de la industria eléctrica, y a explicar por qué es necesaria esta reforma, que beneficiará a la gente.

Dijo en presidente que a nadie debe sorprender esta iniciativa, puesto que él siempre acusó a las empresas trasnacionales y a los gobiernos neoliberales de actuar en contubernio para desaparecer a la CFE, con el fin de que el negocio de la electricidad, beneficiara sólo a los particulares; que ellos no querían que hubiera competencia en la industria, que lo que buscaban era quebrar a la CFE para quedarse con todo el negocio.

Y que avanzaron bastante, pues a la fecha, la mitad de la electricidad que se produce en México es de las empresas privadas, sobre todo de la española Iberdrola, por lo que es de esperarse que utilicen todos los recursos a su alcance para evitar que el gobierno revierta esa privatización y acabe con su negocio.

Pero el presidente les recordó que a él le paga el pueblo de México, no las empresas privadas, y al pueblo es al que debe beneficiar su gobierno, por lo que espera que la iniciativa preferente presentada al congreso de la unión sea aprobada.

En cuanto a la SCJN, costará más trabajo ponerla a tono con los otros poderes del Estado Mexicano: el ejecutivo y el legislativo en l desarrollo de la Cuarta Transformación, pero se tendrá que alinear; y los organismos “autónomos”, como la COFECE, el INE, el IFETEL, entre otros, pues ya está anunciado también: o desaparecen o cuando menos se reforman para no seguir siendo las retrancas a la Cuarta Transformación.