Romo, la retranca neoliberal

Roberto Prado Ayala

El día de ayer se dio a conocer la renuncia de Alfonso Romo a su cargo como Director de la Oficina de la Presidencia de la República y queda, según lo informó el Presidente López Obrador, como enlace entre el gobierno y los empresarios;

sin embargo, se queja de que el gobierno está alejado de los empresarios a quienes considera los únicos con capacidad de terminar con la pobreza en el país, pese al tremendo fracaso de éstos en los 36 años que duró la pesadilla neoliberal.

Hasta ahí todo hace parecer que la renuncia solo obedece al compromiso del empresario de solo permanecer en el gabinete por un periodo de dos años. Sin embargo, hay elementos que me hacen suponer que el personaje comenzó a volverse incómodo para el Presidente y la pugna existente entre quienes toman las decisiones en el gobierno de la 4T terminó por expulsar a Romo.

Alfonso Romo forma parte de la derecha reaccionaria y fascista admiradora de Pinochet, que se dio cuenta del acelerado deterioro del neoliberalismo en el gobierno de Peña Nieto, por lo que se organiza para penetrar en el movimiento que encabezó López Obrador y de esa forma tratar de influir en el gobierno no neoliberal que con seguridad ganaría Morena.

Socio del fascista español, José María Aznar, una vez que se concretó el triunfo de AMLO en la elección presidencial, Romo trató de impulsar a otra serie de reaccionarios en el gobierno que inicia la Cuarta Transformación, a Tatiana Clouthier pretendió hacerla Secretaria de Gobernación, para de esa forma perfilarla como posible candidata a la Presidencia de la República en el 2024, tras fracasar en en ese proyecto, la Clouthier se negó a tomar posesión como subsecretaria de gobernación, pues consideró que ese puesto de segundo nivel no le servía para su propósito y prefirió tomar cargo como diputada, cargo para el que fue electa por la vía plurinominal.

Al Dr. Carlos Manuel Urzúa Macías lo acomodó como Secretario de Hacienda y Crédito Público, pero tras una política hacendaría que el mismo López Obrador calificó como idéntica a la del gobierno anterior se vio obligado a dejar el cargo y fue sustituido por Arturo herrera Gutiérrez, quien hasta hoy ha desempeñado un decoroso papel que ha permitido a México sortear la crisis sanitaria del Covid 19 con bastante éxito, con una política completamente opuesta a la del neoliberalismo, y que se basa en el apoyo no a las grandes empresas monopólicas, sino a los grupos de la población más desprotegidos.

Otra serie de derechistas, provenientes todos del PAN y de la tecnocracia neoliberal, fueron colocados en el IMSS, en el Sistema de Administración Tributaria, en Nafin- Bancomext, en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. Manuel Espino, que también fue presidente del PAN en alguna ocasión, fue colocado en un modesto puesto en la seguridad pública.

Como uno de los empresarios más ricos del país, Romo ha sido aliado de los grupos oligárquicos del país y de los voraces capitales extranjeros: a toda costa quiso mantener la depredadora Constelation Brands, empresa cervecera que quería apoderase del agua de Mexicali; es partidario del fracking para la extracción de gas, también apoya la extracción minera a tajo abierto; a ambas prácticas se opone el Presidente López Obrador por ser altamente perjudiciales para la sustentabilidad ecológica, no solo del país, sino de todo el planeta.

Se opuso a la aprobación de una iniciativa de ley para reglamentar el outsourcing presentada por el senador Napoleón Gómez Urrutia y seguramente entró en contradicción con el Presidente, cuando AMLO presentó una nueva iniciativa más avanzada que la del líder minero; mediante negociaciones con el mafioso de Zacatecas, Monreal, pretendió llamar a consultas para modificar en beneficio de los patrones, la iniciativa presidencial. Como esas, fueron muchas las maniobras de Romo para desvirtuar las tareas de la Cuarta Transformación.

Lo que seguramente colmó el vaso fue el hecho de que, hace unos días, en una de las conferencias mañaneras, un periodista cuestionó al Presidente en torno a un decreto regulatorio de químicos de uso agrícola, señalándole que se aprobaría un producto prohibido en la mayor parte de los países. El Presidente López Obrador le contestó al periodista que ya el gabinete había tomado el acuerdo de no incluir dicho producto entre los permitidos y que revisaría el texto del decreto antes de publicarlo y que, si se encontraba que no se había eliminado, se corregiría el texto y se investigaría quien al responsable de modificar el proyecto de decreto. Curiosamente, ese producto es uno de los muchos con los que Romo trabaja en sus empresas privadas.

Aislado en el gobierno, luego de las la remoción de Urzúa como Secretario de Hacienda, de Adalberto Palma de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores, de Germán Martínez del IMSS, de Eduardo Nájera de Nafin – Bancomext y de Margarita Ríos-Farjat, del SAT, finalmente tras todas las derrotas políticas, Romo abandona la Oficina de la Presidencia y su puesto como jefe del gabinete.

Su renuncia constituye, duda alguna, quitar una retranca al gobierno no neoliberal del Presidente López Obrador.

Chihuahua, Chih. 3 de diciembre de 2020.