Engels, el genio gemelo de Marx

Cuauhtémoc Amezcua Dromundo

 Federico Engels nació el 28 de noviembre de 1820, hace justo 200 años, en la ciudad de Barmen, provincia renana del entonces reino de Prusia y ahora parte de Alemania y desde sus primeros años deslumbró con su extraordinaria inteligencia. En 1842 se avecindó en Manchester, Inglaterra, donde se empleó en una firma comercial

de la que su padre era uno de los accionistas, y allí trabó contacto con el capitalismo desarrollado, muy diferente a Alemania, donde aún predominaba el modo de producción feudal.

Manchester era el centro de la industria textil de Inglaterra y, por lo mismo, era también el centro del movimiento obrero inglés, muy organizado y combativo. Convencido de años atrás de lo injusto de la explotación que ejercía la clase propietaria, Engels se vinculó con las luchas obreras y se hizo socialista.

Estudioso, como era el joven Engels, empezó a colaborar con artículos científicos sobre la situación social imperante, que publicaba en periódicos obreros ingleses, una revista suiza y en el Rheinische Zeitung, periódico alemán que también difundía artículos de Carlos Marx, con quien Engels entabló, desde entonces, un inicial intercambio de opiniones por vía epistolar, sobre los temas que interesaban a ambos. Y en 1844, cuando Engels regresaba a Alemania, pasó por París, donde conoció a Marx ya en lo personal. Fue entonces cuando empezó la profunda amistad y la obra conjunta de estos dos genios al servicio del proletariado.

La filosofía del Materialismo Dialéctico es una obra común de Marx y Engels, con sus partes componentes: el Materialismo Histórico, la Economía Política, la Dialéctica de la Naturaleza y el Socialismo Científico. Ambos, genios gemelos, son los padres del pensamiento marxista, y el hecho de que se le conozca así, sólo como “marxista”, se debe sólo a dos cuestiones: la primera, consiste en la modestia de Engels, quien desde siempre reconoció a Marx como la figura principal del trabajo que desarrollaron juntos: "Al lado de Marx me correspondió el papel de segundo violín", decía. Y, la segunda, porque Engels sobrevivió 12 años a Marx, lapso durante el cual terminó publicaciones del primero, que había dejado inconclusas, y defendió y difundió el pensamiento que ambos habían fundado, otorgando siempre el crédito mayor a su admirado camarada. Muchas de las obras fundamentales del marxismo fueron escritas por los dos, y otras, por uno u otro, de manera separada, pero manteniendo un estrecho intercambio de opiniones. Toda la razón le asiste a Lenin, ese otro genio posterior, seguidor y enriquecedor de la obra de ambos, que afirma: “Desde que el destino relacionó a Carlos Marx con Federico Engels, la obra a la que ambos amigos consagraron su vida se convirtió en una obra común”.

¡Honor eterno a Engels, con motivo del bicentenario de su natalicio!

25 de noviembre de 2020.