Depurar al IEEH

César Peña

La operación de Estado que tuvo como fin entregarle al PRI la mayor cantidad de municipios posibles fue cínica, directa y con protección absoluta de los Consejos Municipales Electorales del IEEH, que no tuvieron empacho en vender la certeza, legalidad, imparcialidad, máxima publicidad y objetividad,

al mejor postor.

El fraude maquinado en los 84 municipios que marcó el regreso del PRI arrepentido, que buscaba reconciliarse con la sociedad a través del “está de tu lado” y frases hipócritas como “recuperaremos tu confianza”, resultaron prolegómenos inversos del destino infausto de los comicios del 18 de octubre.

Guillermina Vázquez Benítez, presidenta del Consejo General del Instituto Estatal Electoral de Hidalgo (IEEH), es la principal responsable de este desaseo que al paso de los días, se conoció que no sólo fue en las principales ciudades como Pachuca y Tulancingo, que le fueron arrebatadas a la oposición de la peor manera, sino que fue sintomático de todo el estado, incluyendo aquellos municipios donde también perdió el PRI.  

El control informativo que operó desde la mañana del 18 de octubre el inicio de la jornada electoral y que sirvió para dar el albazo de la derrota en los principales bastiones que le ocupaban y preocupaban al Revolucionario Institucional, es el mismo que sigue operando para que no se conozca que el 66 por ciento de los municipios, algo así como 51 municipios, se encuentran impugnados  y que en 10, las protestas de fraude en las calles no han cesado pese a que han pasado más 20 días de los comicios.

Ciertamente las elecciones las hacen los ciudadanos, sin embargo, no fue ningún secreto que esos ciudadanos se prestaron, como los mismos consejeros de los Consejos Municipales y mesas directivas de las casillas, a embarazar urnas, hacerse de la vista gorda con el carrusel y ratón loco y hasta sacar las propias casillas para que personas de la tercera edad pudieran votar, haciendo pasar este último delito como una acción noble y bondadosa de los funcionarios de casilla que además veían el descarado acarreo en taxis de transporte público, en sus narices, sin decir nada.

Todo esto, sobre todo el embarazo de urnas, se dio dentro de las propias instalaciones de los Consejos Municipales Electorales como lo han documentado los propios partidos. En el caso de Pachuca, es ilustrativo porque en las 129 secciones electorales, hay evidencia de que desde la noche del 18 de octubre hasta que se realizó el conteo, se llenaron las urnas dentro de las propias instalaciones del Consejo Municipal Electoral con 20, 30 o más votos.

El regreso de estas prácticas de la década de los 80 del siglo pasado no puede quedar como mero anecdotario oscuro y vil del actual presente, es necesario que todos los responsables involucrados en estos hechos, sean castigados como ahora lo prevén los cambios impulsados desde el Ejecutivo Federal con 8 años de prisión y sin derecho a fianza para los delincuentes electorales.

 Ante estos hechos, ya innumerables ex candidatos, sociedad civil y hasta diputados y senadores están pidiendo la salida, ya no sólo de Guillermina Vázquez, sino de todos los actuales consejeros del Instituto Estatal Electoral que participaron en este megafraude que sin duda está manchando a la democracia y poniendo en duda a las instituciones electorales.

Es urgente y necesario que así sea para poderle regresar a esta institución la credibilidad que se estaba construyendo con pasos lentos.