Tropiezo electoral en Hidalgo

Por Leandro Cortés Escamilla

La derrota electoral de Morena en Hidalgo y Coahuila el pasado 18 de octubre representa un tropiezo de este partido en su encomienda de afianzar la Cuarta Transformación de la vida pública de la nación y en revertir el neoliberalismo con se gobernó durante los seis sexenios pasados.

Es un tropiezo que tiene causas muy evidentes: entre ellos la más relevante es la que se deriva de un partido político que carece de órganos regulares de dirección desde hace ya más de dos años, cuando el ahora presidente de la República dejó la presidencia del CEN, para postularse como candidato presidencial.

Al relevo llegó la secretaria general del partido, Yeidkol Polenski, quien no hizo lo que le correspondía para subsanar esa deficiencia de los órganos de dirección; antes bien, maniobró para quedarse en la presidencia de ese partido el mayor tiempo posible, por convenir a sus propios intereses.

Esto ocurrió a pesar de muchos dirigentes y militantes intentaron darle al partido la estructura básica para poder enfrentar los embates de la derecha que se reorganizó y atacó y sigue atacando al gobierno y su partido, tratando de detener esa Cuarta Transformación que le ha quitado sus privilegios de que antes gozaba.

La pérdida de votos en esas entidades no significa que los electores hayan votado conscientemente por el regreso del PRI a la vida política, que quisieran que este partido siga gobernando como acostumbra y que ellos estén dispuestos a soportar otra vez los agravios sufridos durante tanto tiempo.

Sí significa que el mensaje de los adversarios de la Cuarta Transformación en contra del gobierno federal y del presidente de la República hizo eco en la parte más débil política e ideológicamente del electorado, haciendo que estos ciudadanos llegaran a dudar de que la nueva forma de gobernar del presidente.

Esto, aunado a que el mensaje de lo que significa esta Cuarta Transformación, en realidad no llegó a estos electores, o al menos no llegó de manera suficiente, debido a la falta de estructura formal del partido que forzosamente conlleva una movilización deficiente, precaria de los militantes. Esta deficiencia fue aprovechada por los adversarios de esta nueva forma de gobernar, para infiltrarse en las filas de Morena, y apoderarse de sus órganos de dirección y de los puestos de elección popular.

Esta infiltración ocurrió a pesar de los esfuerzos de muchos militantes de Morena en los municipios de Hidalgo, que vieron con impotencia como nuevamente les arrebataban estos puestos en favor de candidatos externos, gracias a la actuación de verdaderos traidores dentro del partido, que son los que les abrieron la puerta a los oportunistas, con el argumento de que ellos garantizaban los triunfos electorales para Morena.

Éstos oportunistas actuaron con los viejos métodos de los partidos de procedencia, lo que no permitió que se divulgaran los logros y objetivos del gobierno federal y de la Cuarta Transformación; el resultado es claro: no convencieron y no ganaron en sus municipios; los casos más importantes son Tulancingo y Tula, con candidatos del grupo Universidad.

Sin embargo, con la elección del presidente y secretaria general del CEN de Morena, se da inicio con la reestructuración del Partido, independientemente de que sean o no los mejores perfiles para el cargo; la tarea inmediata que tendrán es la de conformar los órganos regulares de dirección, desde los nacionales, estatales y municipales: congresos, consejos, comités ejecutivos, para rematar con los comités municipales en todo el Estado.

Subsanada esta primera y más importante deficiencia, se iniciará con la movilización de la militancia en la difusión de las ideas; se reiniciarán las tareas que se quedaron pendientes y a la deriva; Morena recuperará el papel que le corresponde en la consolidación de la Cuarta Transformación.

Esto será así por la sencilla razón de que la Cuarta Transformación de la vida pública nacional no es un movimiento espontáneo, surgido de la nada; por el contrario, es la suma de los movimientos sociales históricos del pueblo de México, en su lucha por hacer de éste un país independiente, soberano y con justicia social.

Por eso no habrá retroceso; el pueblo ya no solo tiene la esperanza de los cambios sociales en su favor, sino los hechos palpables, visibles de que lo que alguna vez fue promesa de campaña, hoy son firmes compromisos de gobierno.