Elecciones en Coahuila e Hidalgo, curso intensivo Para morena

Por Daniel Cortés Escamilla

En las pasadas elecciones para renovar ayuntamientos en el estado de Hidalgo y diputados locales en el estado de Coahuila, volvió a triunfar el abstencionismo. Nuestro pueblo sigue sin entender la necesidad de participar en la elección

de nuestros representantes y ello trae serios riesgos para la incipiente democracia y transformación que impulsa la 4T.

Sin embargo, el proceso recién concluido en ambas entidades debería dejar muchas lecciones para los dirigentes y militantes de Morena, incluso para el mismo presidente Andrés Manuel López Obrador. No basta con los señalamientos de las tradicionales marrullerías del PRI, porque se sabía que harían hasta lo imposible por conservar su coto de poder a costa de lo que sea. El hecho es que el PRI por si sólo retuvo 32 presidencias municipales más las que ganó con algunos otros candidatos triunfantes que fácilmente se ponen al servicio del mejor postor como lo son los de los demás partidos “emergentes” como PVEM, Nueva Alianza, PODEMOS, PES y por supuesto, el PRD.

Por cierto, en las condiciones coyunturales actuales, se puede decir que el gran ganador de las elecciones locales en Hidalgo fue el PRD, puesto que muchos daban por muerto a este partido por su cauda de traiciones, no sólo hacia los movimientos progresistas sino hacia el pueblo y la patria en su conjunto; la realidad es que desde algún lugar del poder político y económico de nuestra entidad, se le inyectaron cuantiosos recursos para repartir entre los pobladores a manera de “generosas aportaciones y apoyos” y de esa manera posicionarse hasta ganar los 7 ayuntamientos que se le atribuyen.

Para Morena pesó la dirección acéfala y carente de liderazgo en la entidad, o mejor dicho, la actitud entreguista de sus principales dirigentes y operadores políticos que impusieron candidatos llegados del oportunismo y carentes de identidad con los postulados que impulsa la 4T del presidente López Obrador, que motivó a la desbandada de la militancia hacia otros partidos, lo cual abonó al estancamiento electoral del partido del actual presidente de México y dio la oportunidad de triunfo a otros partidos que se han destacado por su oportunismo y abierta traición a los mexicanos, como los antes mencionados.

En cuanto a los militantes de Morena, es indiscutible que les hace falta mucha formación política e ideológica que les haga firmes, consistentes y congruentes con los más elevados objetivos de la 4T y con el presidente Andrés Manuel, pues muchos de ellos se pasaron a las filas del oportunismo al ver que los candidatos de sus simpatías no quedaron y en su lugar les fueron impuestos candidatos más proclives a sus ambiciones que a los postulados de la lucha contra la corrupción y el beneficio para el pueblo, lo cual llevó a una situación de debilidad a la implementación de los programas del presidente de México en ambas entidades.

Un aspecto más que debería quedar como aprendizaje para los dirigentes y militantes de Morena es que, el pensar que el nombre de Morena arrastraría consigo en automático los triunfos electorales, pues en su elevado ego, pensaron que no importaba quien fuera el candidato dado que el sólo hecho de representar a dicho partido les haría ganadores. Tampoco el sólo nombre del presidente lleva al triunfo. Los egos y vanidades no son actitudes propias de quien se precie de ser un buen dirigente. No han aprendido de la humildad y modestia del presidente. Algo que tienen como asignatura pendiente y… como foco rojo todo lo demás.