Un golpe de estado en marcha

Por Daniel Cortés Escamilla

Con el triunfo electoral del presidente Andrés Manuel López Obrador, muchos de quienes apoyamos a AMLO desde fuera de MORENA, sostuvimos y sostenemos que apenas se había ganado una pequeña batalla,

que la lucha en realidad apenas comenzaba y, en efecto, la lucha apenas inicia y hoy lo podemos constatar con las incipientes movilizaciones de diversas organizaciones de ultraderecha.

El triunfo aplastante de las fuerzas progresistas encabezadas por nuestro presidente, en un inicio dejó perplejos y paralizados a los conservadores de derecha, a tal grado que no supieron qué argumentar ante los resultados electorales y quizás ante la ligera esperanza de que el triunfo de López Obrador no significaría la pérdida de sus trapacerías y corruptelas que los han enriquecido de manera cínica y escandalosa.

Si embargo, a medida en que el gobierno de la 4T comenzó a implementar las medidas que había prometido para cumplir con los 100 compromisos adquiridos ante los votantes, ante el pueblo y ante la patria, entonces, hasta ese momento las organizaciones de conservadores de derecha comenzaron a movilizarse y a verter su odio por todos los medios posibles a su alcance; primero, de manera desarticulada, o aparentemente desarticulada, pero en realidad, se trata de acciones perfectamente concertadas a partir de un plan encaminado a propiciar un golpe de Estado en contra del actual gobierno.

Las acciones de los reaccionarios inician con un plantón en la avenida Reforma de la Ciudad de México que posteriormente trasladan hacia el Zócalo, para ocupar esta importante plaza con tiendas de campaña vacías, lo cual mueve a risa; sin embargo, el plan diseñado consiste en utilizar a los medios de comunicación en manos de los conservadores y aprovechar el apoyo de los medios internacionales para exagerar su movimiento y, además de difundir noticias falsas y mentir sobre su propia movilización, dar una imagen al exterior de que son miles los conservadores que se movilizan en contra del presidente AMLO. La realidad es diferente y solo son un puñado de fanáticos de ultraderecha que aprovechan el papel conservador y cínico de los dueños de los medios de información que difunden imágenes falsas y mienten descaradamente.

El propio presidente, dio a conocer que viene una segunda etapa de asedio a su gobierno, encabezada por Claudio X. González, Gustavo de Hoyos, presidente de la COPARMEX y por el Director de FEMSA (coca cola, José Antonio Fernández Carbajal) para robustecer la movilización de FRENAAA. Recordemos que el director de FEMSA, al ser obligado a pagar los impuestos que debía a Hacienda, dijo que estaba dispuesto a pagar el doble con tal de quitar a AMLO del poder. Ese es la verdadera naturaleza de los conservadores de derecha.

Otro elemento que se suma a las acciones de desprestigio es el papel de los medios de información internacionales, principalmente los norteamericanos, pero sin olvidar los europeos y de otras partes del mundo, para generar o propiciar el desprestigio y rechazo hacia los personajes que no se ajustan a las ambiciones de la oligarquía financiera internacional, tal como quedó demostrado con el periódico The Washington Post, que a través de sus “articulistas” y editorialistas se encargan de propagar la imagen negativa de quienes no se sujetan a los intereses que defiende este diario; por ello su insistencia en calificar de “populista” al presidente de México. Lo cual también se suma a las acciones encaminadas al golpe de Estado.

Un elemento más es la presión del Fondo Monetario Internacional para “sugerir” o “recomendar” sus políticas al servicio del gran capital a los gobiernos peleles como todos los gobiernos neoliberales que antecedieron al de AMLO. Lo dicho, las acciones golpistas están en marcha. Lo urgente es la unidad del pueblo trabajador mexicano para que defienda al gobierno que por primera vez está actuando en beneficio de la patria y de su pueblo.