Ricardo Anaya, plagiador

César Peña *

Al abanderado presidencial de la coalición por México al Frente, Ricardo Anaya Cortés, no le está saliendo tan bien su campaña proselitista rumbo a Los Pinos, pues pese a que en términos estrictos está amarrando el segundo lugar, dejando al priísmo en la banqueta,

está muy lejos de alcanzar al puntero y parte de ello, es por sus pobres y clonadas propuestas.

En materia de seguridad, Anaya presume, como lo hace en su oferta general, “utilizar la tecnología y los recursos disponibles” para combatir al crimen. Según esta lógica, que más bien parece retórica barata, es que el futuro gubernamental es a los avances tecnológicos y la buena administración y el pasado es a lo rudimentario y las malas formas de Gobierno que según esto, subyacen en López Obrador.

De acuerdo al frentista, utilizando tales recursos científicos y tecnológicos, se combatirá el flagelo que ha dejado cientos de miles de muertos, desplazados y un país en miedo por la despiadada criminalidad. Pero habría que recordar, que esta es una propuesta del PRI, no tan sólo con Peña Nieto, sino desde Ernesto Zedillo, que prometieron poner a disposición de esta lucha, todo el aparato y los recursos tecnológicos disponibles.

Y en eso el PRI tiene razón; su estrategia siempre ha tenido las palabras y frases capacitación, profesionalización, adquisición de tecnología de punta, cámaras, equipo y permanente atención al delito. Desde luego no han podido o se han corrompido, fracasando  toda pretensión y tan sólo la Gendarmería - pieza central del peñismo en Seguridad-, deambula en el limbo. Calderón y Fox destinaron carretadas de dinero a este barril sin fondo que año con año aumentó en presupuesto. Como diría Martín Gabriel Barrón, investigador y catedrático del Instituto Nacional de Ciencias Penales, no hace falta gastar más, sino gastar eficientemente y en México, los gobiernos panistas y priístas, eso es lo que no han hecho.

Anaya, no lo dice pero se entiende a todas luces, que seguiría con la misma fallida estrategia de mantener al Ejército en las calles, continuar con las mismas corporaciones ineficientes sólo que armadas “tecnológicamente”, sin intentar nada nuevo para acabar con este flagelo que en tres sexenios ha salpicado de sangre todo el país

Anaya prometió bajar el precio de los combustibles en la frontera norte. Pronto AMLO y su gente reclamaron la autoría de la propuesta a la que respondió Damián Zepeda, argumentando que el PAN la hizo desde el 2012. Lo cierto es que la gente le respondió primero a López Obrador ya como parte de la ruta proselitista en la que Anaya quedó como un simple copión.

No hace falta bajar los combustibles sólo en la frontera norte, sino en todo el país, es una exigencia cuya respuesta ha sido el aumento del delito del huachicol, en el que participan ya amplios sectores de desposeídos para hacerse de combustible barato que autoridades y estaciones de servicio no les pueden dar.

En materia económica, la propuesta central de Anaya es la misma lanzada por Josefina Vázquez Mota en 2012 y luego en la elección mexiquense del año anterior: subir los salarios. Bueno, por lo menos podría pensarse, es una propuesta de manufactura panista, sin embargo, quienes habían trabajado el tema desde el año 2000 habían sido los perredistas capitalinos, debate al que recientemente le había entrado Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, aduciendo que esta medida tendría efectos inflacionarios.

Ahora bien, la idea no está tan mal, sólo que los panistas, además de que creen que con 100 pesos diarios como “mínimo” tras la desindexación quedaría como suficiente para la clase trabajadora, - contra un estudio de la UNAM que afirma que  debería de ser de 170 pesos diarios-, desconocen que la correlación de economías hace imposible, en términos prácticos, que México pueda subir los salarios  a niveles aceptables como Estados Unidos o Canadá.

Aumentar la inversión pública y privada en 27 por ciento se oye bien, pero habría que preguntarle a Anaya, como los panistas cuestionan a AMLO, ¿de dónde sacaría tales recursos? Más vale no especular como ellos, pero es una repuesta pendiente del panista y su equipo.

El aspirante del Frente siempre ha sido la opción A de los banqueros, pero en México no sólo viven banqueros quienes, junto con los empresarios pueden invertir millones en una campaña para afectar su resultado. Recordemos eso de que AMLO era un “peligro para México” del 2006, manufacturada a petición de la IP. Hoy el país es más exigente y sus electores más críticos y esa conciencia será la que vaya a sufragar en la elección de julio.

Hoy las masas cuentan.

* Economista, escritor y periodista