El golpe blando y la miseria de la derecha

Por Daniel Cortés Escamilla

Muchas enseñanzas nos está dejando la cuarentena obligada por el covid-19 en todo el mundo, particularmente en torno a las prioridades de cada individuo y de cada gobierno.

Lo anterior, derivado fundamentalmente de la formación e intereses de clase que cada uno tiene o sustenta. Un gobierno de derecha tiene prioridades de tipo económico, y no se detiene a pensar tanto en la gente o en sus representados, los mejores ejemplos son los gobiernos de Jair Bolsonaro en Brasil, y el de Donald Trump en Estados Unidos de Norteamérica, en los que ambos gobernantes anteponen los intereses empresariales a los de sus propios pueblos.

De ambos casos, el más miserable y de mayor degradación humana y moral es el de Trump, quien, a pesar de las dramáticas condiciones de los pueblos hermanos de Cuba y Venezuela ante la pandemia, y ante el inhumano bloqueo impuesto a esos dos países por parte de su gobierno y de sus antecesores, todavía se empeña en recrudecer o endurecer dichas medidas, y en un acto criminal, evitar que les llegue la ayuda humanitaria de otros países, y los médicos de Cuba la brinden a otros pueblos.

Pero la situación no para ahí, resulta que en su enfermiza obsesión por aniquilar los procesos revolucionarios de estos dos países latinoamericanos, el gobernante estadounidense todavía se atreve a organizar una invasión armada en contra del gobierno legítimo de Venezuela, lo cual no hace más que reafirmar su instinto asesino y genocida, que caracteriza a los gobiernos de su país, como los verdaderos terroristas del mundo.

Afortunadamente, los dos intentos de invasión a Venezuela —con mercenarios pagados y entrenados por el imperialismo norteamericano, con la complicidad del gobierno títere de Colombia—, encontraron la férrea defensa de los pescadores patriotas venezolanos, y ahora se encuentran prisioneros del gobierno bolivariano que sabrá aplicar las medidas de justicia contra los invasores.

En México la situación resulta hasta cierto punto risible, ante los esfuerzos desesperados de los miembros de las organizaciones políticas y cúpulas empresariales, clericales y mediáticas de la derecha: PRI, PAN, PRD, MC, COPARMEX, CANACINTRA, CCE, Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, jerarquía católica, Televisa, TV Azteca, Reforma, Universal, Sol de México, y demás etcéteras, para intentar minar o disminuir el respaldo de la mayoría de los mexicanos hacia su presidente Andrés Manuel López Obrador, sin lograr su objetivo.

Lo anterior también refleja la nula calidad moral de los personeros de la derecha en nuestro país, quienes no se detienen ante nada con tal de ver satisfecha su obsesión: ver caer el gobierno de AMLO. Para ese propósito han implementado lo que se conoce como “golpe blando”, que consiste en realizar campañas de desprestigio en su contra y de su gobierno, mediante mentiras, calumnias, y noticias falsas, para intentar presentar a la 4T como algo inservible. Dicha campaña se realiza tanto por medios tradicionales, prensa, radio y TV, como mediante campañas pagadas en las redes sociales, utilizando los llamados “bots”, robots que replican las mentiras rayando en lo grotesco, soñando en que se logre el rechazo de la gente hacia el gobierno de López Obrador.

Lo risible es que a pesar de la insistencia y virulencia de dichas campañas, la aprobación hacia las medidas aplicadas por el gobierno de la República, en torno a la pandemia, es de 68%, mientras que la credibilidad de la derecha y sus voceros va en picada.

Esperemos que pasando la contingencia, cuando retornemos a la normalidad en todos los órdenes de la vida del país, nuestro pueblo recuerde la actitud mediocre de todos los representantes de la derecha, para darles la puntilla y desaparecerlos de la vida política al negarles el voto por traidores, corruptos y mentirosos; de lo contrario, seguirán con sus intentos, puesto que aún cuentan con el apoyo del poder económico que se benefició durante más de 36 años de neoliberalismo.

Esa es la tarea urgente que todos los mexicanos debemos realizar.