El covid-19, la Cuarta Transformación, y la mezquindad de la derecha

Por Daniel Cortés Escamilla

La cuarentena que estamos viviendo, derivada de la pandemia que vive el mundo por el coronavirus, está dejando múltiples aprendizajes

para quienes queramos aprovecharlo. En primer lugar, se desprende la posibilidad de valorar la normalidad, nuestra normalidad, para que podamos vivirla a plenitud con el mayor respeto posible por nuestro entorno: la naturaleza, la flora, la fauna y, por supuesto, por nuestros semejantes. El que estos días de encierro obligado permita evitar la contaminación, las aglomeraciones, que disminuyan los delitos en la vía pública y en las grandes ciudades, constituye un pequeño gran respiro para los diversos entornos negativos que tenemos en nuestro país.

Sin embargo, es normal que lo que para unos es algo malo o negativo, para otros es una oportunidad para replantearse su propia realidad, esa es parte de la naturaleza humana. Por esta razón, la circunstancia que atravesamos derivada de la contingencia de salud, podría ser una oportunidad inmejorable para cambiar, e incluso transformar todas aquellas actitudes y acciones que han llevado al caos y al desastre tanto a la naturaleza como a nuestra sociedad.

Esta oportunidad de aprendizaje y anticipación se ejemplifica de mejor forma con las acciones implementadas desde el inicio del gobierno de la Cuarta Transformación, al atender a la población más vulnerable: los adultos mayores, la población con capacidades diferentes, y los jóvenes que habían abandonado los estudios por falta de recursos, amén de los programas como la construcción de caminos en los municipios marginados, el programa de reforestación sembrando vida, y la construcción de la refinería de Dos bocas y el aeropuerto de Santa Lucía. De no haberse aplicado estos programas la situación de la población empobrecida por los gobiernos neoliberales sería en verdad dramática y desesperada.

Lo condenable en todo este proceso de circunstancias especiales, es la actitud de los militantes de los partidos políticas de derecha en México: PAN, PRI, PRD, y MC quienes, de manera cínica e hipócrita como es su naturaleza, se han dedicado a jugar un papel traidor y pleno de mezquindades al generar información falsa, pagar propagandistas en los medios alternativos para generar confusión y desprestigiar las medidas y acciones que impulsa el Comité de Salud de la Presidencia de la República. Se han dedicado a pagar a personajes de fama para generar temor y rechazo a dichas medidas y, cada vez más, se ha puesto de manifiesto el intento de golpetear al gobierno de AMLO, que consiste precisamente en quitar o restar credibilidad hacia el gobierno de la Cuarta Transformación, para debilitarlo y evitar que el año próximo el pueblo le revoque el mandato al presidente, López Obrador.

En ese afán, se han sumado otros grupos de conservadores de derecha muy conocidos: organizaciones empresariales, la jerarquía de la Iglesia católica, y otros por su enojo, porque ya no pueden robar a manos llenas con cualquier pretexto y, sobre todo, cuando se han presentado situaciones especiales como el terremoto de septiembre de 2019, en el que los fondos que se recabaron por las donaciones de pueblos y gobiernos hermanos, desaparecieron sin haberse aplicado en la reconstrucción de las zonas y regiones devastadas.

En el ámbito de las redes sociales, los sectores progresistas y de izquierda pueden jugar un papel importante no solo como alternativas de información frente a los medios tradicionales, miembros también de la derecha y beneficiados con la corrupción, como Televisa, TV Azteca, Reforma, El Universal, etc., sino también al no divulgar noticias falsas, y alertar acerca de ellas a quienes los siguen en las redes.

De esa manera se reforzará la lucha, contra los intentos de los conservadores que lo único que han logrado, hasta el momento y contra sus deseos, es afianzar el respaldo popular hacia el gobierno del presidente Andrés Manuel.