Acerca del encarcelamiento de Lula, las paradojas para México

Armando Azpeitia Díaz

“Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.

Luis Inácio Lula da Silva es un ex obrero metalúrgico, un sindicalista que se la pasó más de la mitad de su vida repartiendo volantes a la entrada de las fábricas de Brasil llamando a la conciencia y a la organización y acción sindical,

hasta que formó el Partido de los Trabajadores de Brasil con el cual llegó a ser diputado por varias ocasiones y posteriormente candidato a presidente de la República.

En la medida en que gradualmente se hacía más probable su triunfo abandonaba su línea política original y sus compañeros obreros, y adoptaba los estilos  burgueses de hacer política priorizando el pedimento del voto a la manera que lo recomendaban los precursores del marketing electoral; asimismo, empezó a rodearse de asesores burgueses que le aconsejaban alejarse de lo que llamaban discurso radical y de los radicales; lo que importa es ganar, decían, lo que importa es sumar, alegaban, los radicales y puros no ayudan, gritaban intentando embobar al pueblo.

En el mismo sentido, la burguesía, sobre todo la agroindustrial que es la que más pesa allá y la burguesía financiera lo observaban y seguían con atención; llegado el momento al ver su incontenible triunfo abandonaban sus partidos burgueses incrustándose en el PT de Brasil.

Aquellos burgueses tránsfugas llegaron a hacerse diputados, gobernadores, funcionarios, secretarios de estado, dirigentes del partido, pero sobre todo se incrustaron en las Áreas estratégicas de las finanzas del Estado y de la sociedad, en el banco central, en los lugares donde se definía y administraba el presupuesto y la política económica nacional e internacional.

Lula terminó siendo un peón más de la burguesía, no eliminó, sino fortaleció el sistema neoliberal, y claro, brindó algo de bienestar a su pueblo, sobre todo a los sectores más pobres, pero continuó con el mismo modelo opresor y depredador.

Sus oponentes, no solo de la derecha o ultraderecha incrustados en su partido y su gobierno no tardaron en mostrar su ambición, más pronto que tarde desde el inicio de su administración  Lula tuvo que enfrentar escandalosos casos de corrupción de sus funcionarios menores, el veneno lo llevaba dentro de sus mismas filas.

Al paso de los años, luego de  años de gobierno aquellos a los que les abrió la puerta, los mismos que le juraron lealtad para ser admitidos lo traicionaron,  se corrompieron , se deslindaron y facilitaron el retorno de la ultraderecha, así­ como el juicio y encarcelamiento que hoy enfrenta.

Pocos dudan de su honestidad y sencillez, pero hoy está enjuiciado por muchos de sus mismos ex compañeros.

Hay que ganar, sin duda el pueblo quiere un triunfo, y haremos todo lo posible porque así­ sea, pero mantengámonos vigilantes y con juicio crítico, esa será nuestra fortaleza.