Resultados educativos calificación para neoliberales

Por Daniel Cortés Escamilla. Para nadie es un secreto que la educación en México atraviesa por una situación difícil y complicada, no sólo a partir de los resultados de la prueba de PISA, dados a conocer por la UNESCO,

sino por todos aquellos malos resultados y consecuencias que se reflejan en la descomposición social que vivimos en nuestro país; sin embargo, es necesario ubicarla en su justa dimensión para no caer en análisis simplistas o maniqueos.

 En primer lugar, es necesario decir que dichos resultados son consecuencia del desprecio con el que los distintos gobiernos neoliberales trataron este aspecto fundamental para todos los mexicanos, en el que se privilegió el negocio por encima del hecho social que constituye la educación de todo un pueblo. Se quiso –y se logró en buena medida- privatizar la educación convirtiéndola en un jugoso negocio para enriquecer a unos cuantos, de tal suerte que la consecuencia inmediata fue el dejar en manos de la iniciativa privada incluso la formación de docentes, sin el menor rigor académico y con la ganancia como único objetivo lo que se refleja en una deficiente formación de maestros, que no responde al compromiso profesional ni a la mística de servicio.

Por otro lado, el que los neoliberales hayan impulsado una educación utilitaria en la que se privilegió la formación de habilidades para generar mano de obra barata para la iniciativa privada, dio como resultado el que éstas generaciones no tengan la menor formación en valores, gracias a que se eliminó por un tiempo la Formación Cívica y Ética y la Historia, con el fin de erradicar el sentido de pertenencia, el sentimiento patriótico y nacionalista y el respeto a sus semejantes, con el argumento de que cada quien debería luchar de manera individual hasta lograr a toda costa sus objetivos, lo cual generó en las nuevas generaciones un sentimiento del más profundo egoísmo e individualismo.

En segundo lugar, los neoliberales trataron de erradicar por completo de los materiales educativos el sentido patriótico, nacionalista y solidario que aún se mantenía en los planes y programas de 1993 y en su lugar se elaboraron materiales como los libros del alumno y del maestro, no sólo con muchas deficiencias y errores, sino aplicando el método deductivo que poco puede lograr en nuestra realidad, dado que para que sea efectivo se requiere que los alumnos  cuenten con conocimientos previos para que puedan deducir conceptos, procedimientos y resultados. A lo anterior hay que agregar que, para los neoliberales todo lo nuevo y el uso de la tecnología aplicados de manera mecánica llevan a resultados favorables, lo cual es falso y con ello evitaron la supuesta memorización –sin que signifique que la memorización aplicada de manera mecánica sea positiva en sí misma- pero constituye el primer paso para la construcción del conocimiento.

En tercer lugar es el pretender imponer un modelo educativo construido como un frankestein, es decir, elaborado con teorías económicas impuestas por los padres del neoliberalismo como Milton Friedman y Francis Fukuyama a partir de la Escuela de Chicago, agregando los objetivos del milenio planteados y aplicados de manera absurda y extralógica a nuestra realidad, más las teorías de pedagogos como Philipe Perrenoud y aderezada con teorías pedagógicas de Jean Piaget y Lev Vigotski que dan forma a la teoría constructivista, que parte, precisamente del método deductivo a partir de los conocimientos que los niños y adolescentes deben tener previamente, lo que resultó en el más rotundo fracaso cuyas consecuencias están a la vista en los resultados de los exámenes internacionales como el de PISA y que tardarán mucho tiempo en enmendarse.

Lo anterior explica en buena medida los resultados que se han obtenido desde hace varias decenas de años en pleno periodo neoliberal en las distintas evaluaciones internacionales y nos lleva a la conclusión de que, a pesar de que el Gobierno de AMLO ha echado abajo la reforma educativa punitiva orientada a castigar a los maestros, la implementación de la Nueva Escuela Mexicana si bien, genera perspectivas alentadoras para superar los resultados desastrosos consecuencia de lo anterior -y en ello deben participar activamente todos los docentes mexicanos y la sociedad en su conjunto-, tardarán varios años en corregirse.