Golpe a la democracia de Bolivia

Fernán Medrano/Telesur. Evo Morales fue forzado a renunciar a su cargo de presidente constitucional de la República Plurinacional de Bolivia por presión disfrazada de sugerencia de las Fuerzas Armadas de su país.

La entereza y la valentía democráticas de Evo Morales no se discuten ni tampoco se ponen en tela de juicio. Es un demócrata. Logró sacar a Bolivia de la pobreza y miseria; la pobreza allí se redujo del 38 al 15 por ciento.

Cabe recordar que Evo Morales es el primer presidente indígena de una nación cuya población en su mayoría es indígena, donde el voto indígena ha sido despreciado en el pasado, como el mismo expresidente latinoamericano lo ha dicho.

Evo Morales había sido reelegido Jefe de Estado luego de exponerse varias veces a la voluntad popular, algo profundamente despreciado por los sectores más reaccionarios y por la derecha racista internacional y la radicada en Bolivia.

Hay voces que desde Washington y Miami suelen tildar de dictador a aquel dirigente popular, de izquierda, y a todo aquel progresista, que no se alinea al neoliberalismo. Y Evo Morales no acató la receta neoliberal del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Uno de los motivos más fuertes que influyó de manera forzada en la decisión del expresidente de Bolivia fue la presión del comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Williams Kaliman, quien a través de un video le indicó a Evo Morales que renunciara a su cargo de mandatario de todos los bolivianos; hago hincapié en que el General se estaba dirigiendo a un mandatario en ejercicio, como si él fuera superior al pueblo boliviano.

Muchas personas de Latinoamérica y el mundo califican de golpe de Estado lo ocurrido en Bolivia contra su presidente en ejercicio, Evo Morales. Por ejemplo, Susana Malcorra, excanciller del presidente argentino, Mauricio Macri, afirmó que en Bolivia sí hubo un golpe de Estado. El Presidente boliviano fue derrocado.

Lo que más llama la atención de lo sucedido en Bolivia es que los militares bolivianos salgan a darle la orden de que renuncie a la máxima autoridad del país elegida por voto popular (al primer mandatario de la nación), al poco tiempo de publicado el informe preliminar de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre lo que ha dado en llamar unas supuestas irregularidades electorales en las más recientes elecciones presidenciales del país suramericano.

Por su parte, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, solo ha podido señalar que las elecciones en Bolivia son necesarias. Almagro debe recordar que las elecciones en Bolivia ya se realizaron y que el periodo de gobierno de Evo Morales fue interrumpido por la fuerza.

Otro hecho que merece ser señalado es el estruendoso silencio de la Alta Representante de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, sobre el golpe de Estado en Bolivia, la quema de la casa de la hermana de Evo Morales, la represión policial que sufren los seguidores del Movimiento Al Socialismo (MAS) y la población de ese país en general.

La democracia en Bolivia ha sufrido un duro golpe.