Un fantasma recorre Latinoamérica

Por Daniel Cortés Escamilla. La Doctrina Monroe de los Estados Unidos de América, les ha hecho sentir a los gobernantes de aquél país que son los dueños del mundo; pero, particularmente, consideran a México, y a América Latina en su conjunto como su patio trasero, lo cual es algo inadmisible e intolerable.

A lo largo de su historia, el imperialismo norteamericano se ha construido a base del saqueo, la rapiña, el despojo, el genocidio —recordemos el exterminio de los pueblos originarios de Norteamérica—, y sobre todo, del terror que impone a partir de todas las guerras e invasiones propiciadas por sus ambiciones insaciables de poder y dominio. Por algo son los principales terroristas del mundo, aunque de manera cínica e hipócrita, igual que todos los personajes de derecha, se asumen como los defensores de la democracia y dicen luchar contra el terrorismo.

Los últimos acontecimientos en América Latina, nos demuestran que la rueda de la historia sigue girando, y las contradicciones propiciadas por las acciones del imperialismo y sus lacayos domésticos de los distintos países en Latinoamérica, están encontrando respuestas contundentes de sus respectivos pueblos.

Lo que está ocurriendo en Chile, Ecuador, Colombia, Puerto Rico, Perú, Honduras, Haití, y Argentina, es claro ejemplo de que los pueblos ya no están dispuestos a soportar las medidas impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). Mientras los respectivos presidentes de estos países se esfuerzan en complacer a su amo, los pueblos se han convertido en masas insurrectas que no están dispuestas a seguir ofrendando su miseria, para beneficiar a las élites conservadoras.

Por supuesto que la solidaridad entre la clase trabajadora, sus organizaciones, y los países es importante, pero es más importante la unidad y la organización en cada nación para sacudirse del yugo imperialista y lograr la plena independencia económica y política tanto del imperialismo como de las demás organizaciones financieras y comerciales que actúan a su servicio como el Banco Mundial, la Organización para el Crecimiento y el Desarrollo Económicos, la Organización Mundial de Comercio, que han impuesto el neoliberalismo en el mundo, y la Organización de Estados Americanos, su brazo político en América Latina.

El gobierno progresista de México está resintiendo una brutal embestida por parte de la derecha, apoyada indirectamente por el gobierno norteamericano a través de sus agencias de espionaje como la Central de Inteligencia Americana (CIA) y el Buró federal de Investigación (FBI, por sus siglas en inglés), quienes alentaron y prepararon el famoso operativo fallido para capturar a Ovidio Guzmán en Culiacán, Sinaloa, hijo del Chapo Guzmán, para propiciar un golpe de Estado a pretexto del supuesto “Estado fallido” del presidente López Obrador; sin importarles en lo más mínimo la pérdida de vidas inocentes, que con total desprecio designan como “daños colaterales”, como lo afirmó Felipe Calderón durante su periodo presidencial.

Ejemplo digno de admirarse lo constituye el hermano pueblo de Ecuador, que en una demostración de unidad y organización obligó a su presidente traidor, Lenin Moreno, a dar marcha atrás ante las medidas que pretendía imponer el FMI, que afectaban su economía.

Ahora, en Chile, ejemplo de las “bondades del neoliberalismo”, los estudiantes se rebelaron contra de las pretensiones del presidente, Sebastián Piñera —otro títere de los gringos—, de aumentar el costo del transporte público y otras medidas que agravan la pobreza en aquél país.

Los pueblos en lucha para sacudirse el yugo colonialista impuesto por Estados Unidos, demuestran que un fantasma recorre Latinoamérica y es el fantasma de la liberación respecto del imperialismo, que ha sembrado el terror y la miseria en la patria grande latinoamericana y en todo el mundo.

¡Hasta la victoria siempre!