ICA, en los síntomas de un Estado Fallido

*Rafael Calzada Vázquez

Apenas ayer, doce de Marzo del presente año,  la agencia de noticias Reuters, dio a conocer que las pensiones del ISSSTE, salvaron a ICA de la quiebra. Que inyectó más de veinte millones de dólares para convertirse en uno de sus principales accionistas.

Aunque se ve difícil que el PENSIONISSSTE recupere la inversión, que hizo en el momento en que la compañía se encontraba en plena insolvencia y en la más grave crisis de su existencia.Adquirió el pensionissste aproximadamente un diez por ciento de las acciones de la empresa. Todo a escondidas, como se hacen los negocios turbios históricamente.

Los noticieros difunden la postura de un académico del ITAM, Tapen Sinha, para señalar que “los fondos deberían evitar este tipo de acciones volátiles.”  Y que “No es por ninguna razón que algo cae un 50 por ciento. En efecto, en este país, sin sanción alguna, se han dilapidado los fondos de pensiones de los trabajadores.  Con ellos se han adquirido equipos de futbol profesional, construido estadios de futbol y adquirido balnearios, sin posibilidad de resultados económicos favorables. Consar revisó la inversión y esencialmente dijo que estaba bien y que es legal.  El mismo argumento de Rosario Robles en la estafa maestra. No es el caso de PENSIONISSSTE,  pero hay inversionistas que optaron por la deuda sobre el capital y para ellos se realizó un  plan de reestructuración de ICA que, a ellos sí, les resultará beneficioso. Los cuatro amigos, que me hacen favor de leer las opiniones que amablemente este diario me pública, coincidirán conmigo en que el Estado falla cuando no nos da seguridad en nuestras personas, nuestra integridad corporal y al no podernos ofrecer el mínimo de seguridad en nuestra propiedad.  El Estado falla al momento de no dar oportunidades de empleo adecuado, ni a los profesionistas y menos a los que tienen maestría y doctorado; falla al no prestarnos los servicios básicos por los que pagamos y a los que tenemos derecho. Falla el Estado cuando ni la educación, ni la vivienda, ni la salud,  son derechos efectivos de los gobernados. Falla el Estado cuando la democracia tiene como pendiente el cumplimiento del estado de derecho. Falla el Estado cuando “sus” instituciones pervierten su función y dedican sus esfuerzos a asuntos ajenos a los de su competencia.  Falla el Estado cuando defrauda, cuando abusa, cuando es indolente. Ya se nos ha hecho de la cabeza que se desvíen recursos de su original propósito para cumplir otros objetivos, aunque no hayan sido autorizados por la instancia respectiva, o para enriquecer a la alta burocracia y a las constructoras afines al régimen.  Sin embargo, es verdaderamente lamentable que con lo que hemos ahorrado los que algún día hemos aportado cuotas al ISSSTE para pensionarnos, se rescaten las empresas de los amigos del régimen. Además de manejar un lenguaje de doble moral, si el dinero público es para ayudar a los ricos y evitarles la quiebra es rescate financiero con propósitos estratégicos. Si es para ayudar a los necesitados entonces es populismo. Si el dinero se usa para ayudar las empresas de los ricos es fomento, si se usa para los pobres es barril sin fondo. Estamos en la crisis moral del régimen más pronunciada de que tengo memoria: La época del cinismo desvergonzado. Lamentable que la única opción política de alternancia haya anunciado una especie de borrón y cuenta nueva: Amor  y paz. Los derechohabientes cotizantes estamos en la indefensión. Es aquí donde se requiere urgentemente la labor de la procuraduría general de la república. Esta es la sed de justicia.

 Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.