Embutes de la 4T en el Congreso de Hidalgo

César Peña

Mientras la administración federal de Andrés Manuel López Obrador hace esfuerzos contundentes – aunque no suficientes -, para eliminar los privilegios que la prensa “fifi” adquirió por sexenios enteros solapando los excesos del poder de los gobiernos panistas y priístas, en Hidalgo,

la Cuarta Transformación estructurada desde el Congreso del Estado con la mayoría de Morena, aún no entiende lo que es apoyar a la prensa libre.

Por apoyar a la prensa libre no es respaldar sólo a los medios de “izquierda” o los que estén de acuerdo con el Gobierno en turno y marginar a los demás; es realmente fomentar que sea respetada la propia existencia de los medios independientemente de sus inclinaciones editoriales y fomentar el apoyo institucional publicitario para todos por igual y no sólo a los “cuates” o a los medios “grandes” en detrimento de todos los demás.

El combate a la Ley Chayote como la han llamado, no sólo es una obligación discutirla en todos los estados, sino hacerla realidad en pos de la equidad y la libertad para demostrar que el Estado es efectivamente garante y protector de la libertad de expresión con hechos al tratar con igualdad a todas las empresas informativas que sin importar el tamaño y con la consigna de fomentar su desarrollo.

Hay algo claro que justifica este argumento: todas cumplen con la misma función de informar a la sociedad.

El hecho de que la tradición del “chayo” o “embute”, como se le llama al soborno que se entrega a la prensa para hablar bien del poder Legislativo en este caso, no se haya eliminado de la política de medios, es simplemente un error pues muestra que no se ha entendido nada de los nuevos tiempos.

Entregar 3 mil pesos a los reporteros de la fuente legislativa de los diarios de circulación estatal no habla bien del Congreso, de Morena ni de Ricardo Baptista. Estos 3 mil pesos que se cobran en el cuarto piso del edificio legislativo, no son publicidad pues no hay factura de por medio, ni entran  en ningún concepto. No hay razón para tratar tan despectivamente a la prensa con estas migajas.

Ni que decir del trato que se le da al resto de la prensa, es decir, al cúmulo de periodistas y columnistas de semanarios y revistas que van con la idea de informar sí, pero también de sacar lícitamente algún recurso por publicidad, entrevistas o inserciones, pues los medios de comunicación, repito, son empresas que necesitan recursos para existir.

Entonces sí hay dinero para publicidad y medios que la necesitan es necesario que existan reglas claras para que se distribuya con justicia. En Hidalgo como a nivel nacional, la prensa “fifi”, comandada por Televisa y TV Azteca, absorbieron la mayor parte de la partida junto a los “4 fantásticos” y luego los diarios, que creen tener el derecho supremo de reclamar más que los demás cuando informativamente dejan mucho que desear.

Esta prensa al servicio del poder - para la cual no hay ética, sólo negocio -, no hay que olvidar que convalidó todos los excesos del priísmo y del panismo dando la espalda al pueblo. Si estamos respirando esos aires de cambio, es menester modificar esas pecaminosas relaciones e iniciar otra nueva relación con los medios de comunicación, fundamentada en el respeto, primero a existir, y luego, claro, a recibir publicidad.  

 *  Escritor, periodista y economista.