50 años de la llegada del hombre a la luna

Franti Gámez Oropeza

El 20 de julio se cumplen 50 años de la llegada del hombre a la luna, un acontecimiento que marcó el inicio de la colonización espacial, la primera colonización que se hará de manera pacífica.

“Un pequeño paso para un hombre, pero un gran salto para la humanidad”, así lo declaró Neil Armstrong al ser el primer hombre en pisar el suelo lunar.

En el contexto de la guerra fría entre las dos superpotencias, Estados Unidos que representaba al sistema capitalista y la extinta Unión Soviética como máxima expresión del sistema comunista, se enfrentaban no solo por la supremacía militar, sino también en el ámbito tecnológico, deportivo, económico y político. El prestigio nacional jugaba un papel importante en la conquista espacial.

Los soviéticos iniciaron con éxito esta carrera, al ser los primeros que en enviar al espacio un satélite artificial, y así, el 4 de octubre se lanzó con éxito el Sputnik 1, el primer satélite artificial en alcanzar la órbita. Los norteamericanos reaccionaron con rapidez y casi 4 meses después, lanzaron también su primer satélite, el Explorer I. La carrera espacial era un hecho y ambas potencias se esforzaban por tener la supremacía en el espacio. Estados Unidos inició un ambicioso programa de satélites artificiales, todos ellos de comunicaciones o con fines científicos, entre los que destacan el Telstar, el Westar, el Marisat, entre otros.

Para entonces también los soviéticos tuvieron éxitos importantes, al enviar al primer ser viviente al espacio; tal fue el caso de la perrita Laika, que viajó a bordo de la nave soviética Sputnik 2 en 1957. En 1960, las perras rusas Belka y Strelka orbitaron la tierra y regresaron con vida. Fue un gran éxito el demostrar la supervivencia espacial.

La carrera había llegado a un momento álgido y para entonces el soviético Yuri Gagarín se convirtió en el primer cosmonauta con éxito cuando entró en órbita en la nave rusa Vostok 1 el 12 de abril de 1961. Estados Unidos le pisaba los talones a los soviéticos y 23 días después, a bordo del cohete Mercury Redstone 3, Alan Shepard fue el primer estadounidense en orbitar la tierra, completando tres órbitas el 20 de febrero de 1962.

Corría un caluroso 12 de septiembre de 1962, en plenos albores de la guerra fría, cuando la carrera espacial estaba ya en su máximo apogeo. El presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, al saberse ir atrás en la carrera espacial, desafió a su país, y así lo expresó: “Hemos decidido ir a la luna. Hemos decidido ir a la luna en esta década, y también afrontar los otros desafíos, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles, porque esta meta servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y aptitudes; porque es un desafío que estamos dispuestos a aceptar, que no estamos dispuestos a posponer”

Para entonces ya se había convertido en una carrera de récords, y así, la soviética Valentina Tereshkova se convirtió en la primera mujer en el espacio el 16 de junio de 1963 en la Vostok 6.

Estados Unidos continuó con sus proyectos y para ello creó el Programa Mercury, un programa espacial tripulado, desarrollado entre los años 1961 y 1963; a éste le siguió el Programa Gemini que fue el segundo programa espacial tripulado de Estados Unidos, desarrollado a principios de la década de 1960 en el marco de la carreta espacial con la Unión Soviética.

Aunque los logros tecnológicos y políticos, conseguidos por el éxito de la Unión Soviética y Estados Unidos proporcionaron mucho orgullo a sus respectivas naciones, el clima ideológico entre estos países aseguró que la carrera espacial continuaría al menos hasta que el primer humano caminara sobre la luna.

Los éxitos soviéticos se siguieron sucediendo, pero el programa Apollo de Estados Unidos finalmente tuvo el éxito esperado, y con el Apollo 11, el 20 de julio de 1969, el norteamericano Neil Armstrong se convertiría en el primer hombre en pisar la luna. En el viaje lo acompañó Edwin Buzz Aldrin, quien también pisó la luna, mientras que en órbita se encontraba Michael Colins en el módulo de servicio.

Los Estados Unidos finalmente ganaron esta carrera al ser los primeros en alunizar, sin embargo, también se le reconoce el mérito a la Unión Soviética, que en tan poco tiempo desarrolló una tecnología tal que se puso al parejo de Estados Unidos y que juntos encabezarían  una carrera que sería un hito en la historia de la humanidad.

A 50 años de este gran acontecimiento, debemos reconocerlo no como un éxito de una nación específica, sino más bien como un resultado de la enorme capacidad intelectual de la especie humana, y del cual debemos sentirnos orgullosos y recordarnos que cuando se trabaja en equipo y con gran determinación, se logran éxitos espectaculares. La conquista del espacio es la nueva frontera y el destino de la humanidad.