Partido Popular Socialista de México. Llamamiento

Diez razones para movilizarnos, todo el pueblo de México y sus organizaciones progresistas, populares y revolucionarias del país, en apoyo a la iniciativa del presidente López Obrador en materia eléctrica y minera:

Primera: El 30 de septiembre pasado el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, envió a la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión

una Iniciativa de Decreto por el que se reforman los artículos 25, 27 y 28 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que enfrenta de manera directa una acción que vino a ser culminante de toda la etapa neoliberal, la perversa “reforma energética” llevada a cabo el 20 de diciembre de 2013, durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, que privatizó esta industria vital para el desarrollo económico y el bienestar del pueblo, poniéndola al servicio de un breve grupo de empresarios, en su mayoría extranjeros, todos ellos delincuentes de cuello blanco. Se trata, por tanto, de una batalla de gran magnitud, que pone frente a frente de manera directa a ambos conjuntos de intereses, los de la derecha neoliberal de Salinas, Zedillo, Fox, Calderón y Peña, contra la corriente patriótica, progresista y revolucionaria de Lázaro Cárdenas, Adolfo López Mateos y Andrés Manuel López Obrador, lo que implica que ambas corrientes se habrán de emplear a fondo, poniendo en juego todos sus recursos, uno para bloquear la iniciativa, para que no sea aprobada y prevalezcan sus intereses rapaces, y otra para que salga adelante y, de esta manera, se sienten las bases para nuevos avances hacia la plena independencia económica y política de México, con equidad social.

Segunda: porque el partido del presidente no cuenta con mayoría calificada en las dos cámaras del Congreso de la Unión y la mayoría de los congresos locales, que es requisito indispensable para que se apruebe una reforma constitucional como ésta, y, por eso, López Obrador está apelando a que el pueblo movilizado exija e impulse, también a los legisladores de otros partidos, a definirse por los intereses de la mayoría, so pena de la condena popular que les haga perder toda posible base de ulterior apoyo electoral.

Tercera: porque la Iniciativa del presidente López Obrador tiene por objeto corregir las gravísimas injusticias contra el pueblo de México en su conjunto, que estableció la “reforma energética” de Peña Nieto, que creó numerosos tortuosos mecanismos de despojo contra el patrimonio de los mexicanos y de menoscabo de la seguridad energética, la seguridad nacional y los derechos históricos de la Nación.

Cuarta: porque la “reforma energética” de Peña Nieto fue tan deleznable y perversa que, para su aprobación, tuvo que echar mano de la corrupción mediante el cohecho de varios legisladores, para conseguir sus votos con dinero mal habido.

Quinta: porque esa reforma neoliberal en materia energética recurrió a toda clase de engaños y mentiras, como ha quedado muy claro a lo largo del tiempo. Entre otras cuestiones, mintió en su promesa de que con la privatización el consumo de energía eléctrica se abarataría, cuando en verdad se volvió mucho más cara, y mintió con su promesa de que se produciría energía limpia y se combatiría la contaminación ambiental, cuando ha sucedido exactamente lo contrario.

Sexta: porque México necesita conquistar su plena independencia económica y política para llegar a ser un país próspero, y la independencia económica no es posible en tanto no consigamos la soberanía energética, lo que implica recuperar el carácter público de esa industria, rescatándola de las empresas privadas.

Séptima: porque, a contrapelo de toda la propaganda mentirosa de los neoliberales, la única manera de restablecer el abastecimiento confiable de energía eléctrica a los mexicanos a los precios más bajos, que repercuta en el abaratamiento general del costo de la vida, es devolviéndole su carácter público, por dos razones: primera, la motivación de todo empresario privado es la obtención de utilidades, es decir, el lucro, a diferencia de la empresa pública que tiene como objetivo el servicio también público; y segunda, la energía más barata que es posible producir es la que generan las plantas hidroeléctricas que son propiedad del Estado.

Octava: porque la energía más limpia posible es la proveniente de las plantas hidroeléctricas, y, por tanto, la única manera de ligar la producción de energía con la lucha contra la contaminación, es devolverle al Estado su función de productor de energía eléctrica a través de la Comisión Federal de Electricidad.

Novena: porque la seguridad nacional es un deber del Estado, y ésta sólo puede garantizarse si se cuenta con seguridad energética en manos del propio Estado.

Décima: porque la Iniciativa del presidente López Obrador recupera para la Nación la propiedad y el dominio del litio, mineral estratégico para el desarrollo tecnológico actual y porvenir.

Por todas estas razones, todas las organizaciones sociales del país, todas las agrupaciones políticas populares y progresistas, todas las mujeres y hombres del pueblo, debemos movilizarnos, por todos los medios a nuestro alcance, hasta lograr la aprobación y puesta en marcha de esta histórica reforma, que será un paso fundamental en el camino hacia la cabal liberación de México respecto del imperialismo, y la construcción de un porvenir superior.

DIRECCIÓN POLÍTICA NACIONAL