Luisa María Alcalde: derecho de trabajadores a utilidades no está a debate

Por Grupo Zócalo

  • Luis Niño de Rivera planteó que la obligatoriedad del reparto de utilidades es un aumento a la carga fiscal

Ciudad de México.- La banca mexicana 

propuso reemplazar el reparto de utilidades por bonos de productividad, pero Luisa María Alcalde, Secretaria del Trabajo, les reiteró que esta prestación es un derecho de las personas trabajadoras que no es debatible, ni el porcentaje que se fijó como mínimo.
Durante las mesas de diálogo respecto a los posibles efectos o distorsiones en el reparto de utilidades cuando se apruebe la reforma en materia de subcontratación, Luis Niño de Rivera, aún presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), planteó que la obligatoriedad del reparto de utilidades es un aumento a la carga fiscal y laboral de las empresas.
Planteó reemplazar la Participación de los Trabajadores en las Utilidades (PTU) por bonos de productividad “que nos permitan compartir los buenos resultados de las empresas con quienes más contribuyen a generarlos”, dijo.

Por 2do día, sostuvimos mesa de diálogo abierta para identificar posibles distorsiones en reparto de utilidades una vez aprobada la reforma en materia de subcontratación. Hoy fue turno del sector financiero y los seguros.
La propuesta de la ABM consistió en que se comparta el éxito de la empresa con sus empleados que tengan una mayor aportación, lo que “va llevando al engrandecimiento de las unidades productivas”, comentó.
Sobre la subcontratación De Rivera explicó que la banca mexicana requiere de ella de manera interna. “Tenemos 250 mil colaboradores con los que siempre hemos cumplido puntualmente con sus derechos laborales que por supuesto incluye su participación en las utilidades de los bancos. Esto dentro de la subcontratación interna que es una práctica esencial en la banca”, aseguró.
La Secretaria de Trabajo les contestó que “la distribución de las utilidades entre los colaboradores, solamente en función del tiempo laborado en el año correspondiente, se vuelve altamente inequitativo al no considerar la aportación a la productividad y los resultados”.
“Este derecho no está o no se somete a un debate, a una discusión, no es un espacio con ese objetivo. El espacio es ubicar si en el marco de la iniciativa de subcontratación pudiese tener efectos vinculados al reparto de utilidades”, planteó.