Vasijas plumbate del soconusco, Chiapas-Guatemala localizadas en Hidalgo y Nayarit

Carlos Hernández Reyes

Investigador del  Centro INAH-Hidalgo

La cerámica Plumbate o plomiza se caracteriza por un engobe vitrificado de reflejos metálicos, de coloración que va desde la rojiza hasta la café.

Corresponde  al Horizonte  Posclásico  Temprano que se  fecha entre  950-1200 d.C. Se producía en talleres localizados en la región del Soconusco, situada  entre las costas de Chiapas y de Guatemala. Tuvo una amplia distribución en Mesoamérica por ser una cerámica de comercio muy apreciada, por las  elites de las principales ciudades prehispánicas, quienes las utilizaban para beber chocolate y como ofrenda mortuoria.

En el sur ha sido encontrada desde la provincia de Chiriqui en  Panamá, información que  es  ampliada  por el investigador de la cerámica  Plumbate  Héctor Neff quien  dice que  “el plomizo  se intercambiaba   en  una  amplia  zona;  se  encuentra   a todo lo largo de Mesoamérica  y de  América  Central, desde  Panamá  hasta  Nayarit”. En el  norte  se ha localizado  hasta  Sinaloa y era,  junto  con la cerámica Anaranjada  Fina  una de las cerámicas de  comercio más importante  de los  toltecas, según publica el arqueólogo  Bernd Fahmel  Beyer, y  a menudo se asocia con  la  cerámica Nicoya  Policroma de  Costa  Rica. 

Los sitios  prehispánicos  donde  más se ha encontrado este tipo de  cerámica es la zona  arqueológica de Tula, en el estado de Hidalgo y  Chichén  Itzá, Yucatán. Hacia el norte llegó hasta  Nayarit, donde  en la zona  arqueológica de Aztatán, Nayarit  apareció  una  vasija  semejante   a otra  encontrada  en  Tula. Y en esta ocasión las presentamos como  piezas  del  mes.

Se trata  de una  vasija zoomorfa   que  representa  a un  lagarto y a la que hemos denominado “el  dragoncito”. La vasija de Tula fue  descubierta  durante los trabajos de  rescate  llevados  a cabo por el arqueólogo  Enrique  Fernández  en la  excavación de  los  cimientos  para la construcción del museo Jorge  R. Acosta; estaba fragmentada y tuvo que ser  restaurada. Se  le nota  en el  cuerpo  una perforación  circular,  evidencia de que fue “matada” en  una  ceremonia  funeraria  y  colocada  como ofrenda  de  algún  personaje.

De la otra pieza Plumbate, en forma de lagarto, tenemos la información que publicó el arqueólogo Mauricio Garduño Ambriz, en el artículo “San Felipe  Aztatán: Arqueología de rescate en la zona nuclear costera de Aztatlán”, publicado en la revista digital Occidente. Informa que la encontró durante las  exploraciones de rescate en San Felipe, Aztatán,  zona  arqueológica  de la  costa  norte  de  Nayarit. Las  dos piezas  son muy semejantes  tanto en  forma como en detalles.

La estrecha semejanza entre estas  dos piezas, que incluso  sirvieron como  ofrendas funerarias, nos llamó  la  atención  y las publicamos en el periódico La  Ganzúa, de Mixquiahuala, Hidalgo con el título “El Dragoncito” vasija Plumbate localizada en Tula, Hidalgo y Bahía de Banderas, Nayarit”,  ya que  suponíamos de acuerdo a la  información de  que disponíamos  en ese  momento que la vasija de Nayarit  había  sido  descubierta  en  Bahía de  Banderas  y así lo publicamos. Sin embargo con  el  artículo de Mauricio  Garduño  se aclara  que el  lugar  del  hallazgo fue la zona  arqueológica de  San Felipe  Aztatán.  Quien además, nos envió fotografías de la vasija del  lagarto de Aztatán, que ahora  publicamos.