Tepetlacallis aztecas de Nextongo

Carlos Hernández Reyes

Investigador del Centro INAH-Hidalgo

En  una  zona  arqueológica localizada en la cima del cerro del Chiquihuite del  municipio de  Atotonilco de Tula, llamada Potrero de Nextongo,

se llevaron a cabo excavaciones  arqueológicas descubriendo  un conjunto  arquitectónico  que se  desplanta  de la  roca  madre   la cual fue  nivelada. El conjunto  consiste  en  dos  recintos  de planta circular a los que les  fue  colocado  un  empedrado  de  grandes   bloques  rectangulares a los  que se les  aplicó un  acabo  de estuco, al  parecer de mala  calidad, pues se  encuentra  muy  deteriorado.

Es  probable   que  este  conjunto  arquitectónico sea un templo ya que además  se localiza en la  cima de un cerro y los  materiales  arqueológicos  que  ahí se  encontraron  son de uso  ritual;  entre ellos una serie de esculturas antropomorfas que representan a Tláloc y a  Chicomecóatl,  deidades de la  lluvia y de  los  mantenimientos,  respectivamente.

En  el interior  del  cuarto  1  se  localizó  una ofrenda compuesta  de  un tepetlacalli  de  piedra  caliza  con su tapa. Mide  16 cm de  largo   por  9.5 cm de  ancho   y  11.5  cm de  altura que contenía  un collar de  cuentas esféricas  de  piedra  verde, otras   tubulares, y placas con perforación  que  pudieron ser  pendientes así como  fragmentos  de  piedra  verde,  un plato y una pequeña  vasija Tláloc.

La ofrenda  número  2   es  otro  tepetlacalli   que   mide  6 cm de  largo   por  9  cm de  ancho   y  5.5  de  altura, se  encontraba  fragmentado pero dada  su cercanía   debió  contener  dos  cuentas  de piedra  verde  y un  penate  de  estilo Mezcala.

Los tepetlacallis de Nextongo corresponden al  Horizonte  Posclásico  Tardío de -1300 a 1500  años  d.C.-, son  aztecas y están  relacionados con el  culto  a  Tláloc y  a Chicomecóatl.

Los tepetlacallis de  Nextongo son  aztecas  muy  sencillos   y contrastan  notablemente    con  los   tepetlacallis con los que  también de  manufactura  azteca publicó Nelly  Gutiérrez   Solana  en su libro objetos ceremoniales en  piedra de  la  cultura  mexica y que tienen magníficos bajorrelieves representando dioses como Tláloc, Tlaltecuhtli; fechas calendáricas, nombres de gobernantes como Moctezuma Xocoyotzin, escenas de auto sacrificio y la  Xiuhcóatl o Serpiente de Fuego. Por lo que puede suponerse que  fueron   labrados para  la  elite  azteca  por  artesanos  especializados,  en cambio  los  de  Nextongo  fueron  tallados   por  artesanos  locales,   pero unos  y  otros   con  la  misma   finalidad: ser utilizados como  ofrendas en ceremonias religiosas.