Las pinturas rupestres de Huichapan en peligro

Carlos  Hernández  Reyes/Investigador del Centro INAH-Hidalgo  

El estado de  Hidalgo es   una  entidad federativa muy  rica en arte   rupestre, también llamado representaciones  graficas rupestres. Se  dividen  en petrograbados y pinturas.

Los pretograbados son figuras hechas con  finos surcos o líneas  punteadas sobre  la superficie  rocosa, siendo en ocasiones verdaderos   relieves   como  los  del  cerro de  la  Malinche  en Tula  que  corresponden a la  época de los  aztecas. Las pinturas rupestres están hechas a base de  pigmentos  diluidos  en grasa  de  animales  o  savia  de  plantas sobre  las  rocas y  acantilados que  son  en ocasiones  verdaderos  murales.  Se localizan en los acantilados o en  refugios rocosos y continuaron hasta  la época  colonial.  En que  representaron al español de la época de la conquista  montado  en su caballo, acompañado  por  su perro y con lanza  en  ristre  contra  una  pirámide; también hay pinturas de  iglesias  coronadas  por  cruces  cristianas. Las  pinturas   rupestres   de manos  pintadas   en  rojo   son de las  más  antiguas y las  de  color  blanco  son las más  recientes. Con ellas representaron figuras  de hombres,  animales, cuerpos celestes, basamentos  piramidales y otros elementos de las culturas  prehispánicas.

Las manifestaciones  graficas  rupestres, se  encuentran  en  todo el estado – a excepción de la  huasteca-  pero son más  numerosas  en el valle del  Mezquital, principalmente  en el  municipio de  Huichapan.  Estas han sido estudiadas por la arqueóloga del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes, Carmen Lorenzo  Monterrubio y por  investigadores  del  proyecto Valle  del  Mezquital de la Escuela  Nacional de Antropología e Historia dirigido  por el arqueólogo Fernando López  Aguilar. Carmen  Lorenzo  ha  publicado estas  pinturas y varias tesis del Proyecto Valle del Mezquital se refieren a estas representaciones  rupestres.

Algunas –realmente  interesantes- corresponden al Horizonte  Posclásico Tardío de  1300 a 1500 d.C. en ellas aparecen representados templos y deidades de la antigua religión  prehispánica. Son una riqueza cultural de gran importancia para conocer el pasado de  Hidalgo.  Sin embargo  un turismo  mal  enfocado   pretende   la explotación de  estos  sitios  sin tomar las debidas  precauciones  para  su conservación y exponiéndolas  a  ser dañadas.  Hubo un tiempo que a algún funcionario de turismo se le ocurrió colocar a orilla de  carretera  señalamientos indicando los lugares donde este tipo de manifestaciones rupestres se  encuentran.

¿Quiere esto decir que este patrimonio arqueológico no puede ser explotado  turísticamente? Claro que no, sí se puede pero para ello hay que construir  la  infraestructura necesaria  para este propósito, como dotar  a los  lugares  de rejas,  escalinatas  de  acceso,  reproducciones fotográficas de  gran  tamaño  y además capacitar guías  locales  que  lleven  a  los  visitantes  a los  lugares   y que  -además  de  guiarlos-  tengan   cuidado  de  que  no dañen las pinturas, con  un pago razonable  para  los guías.  Pero no se  trata  de   improvisar   ni de  inventar soluciones,  ya  que  en otros  estados  han  resuelto con  éxito   esta problemática y es posible visitar  las pinturas de  una  manera ordenada y sin  dañarlas.  Esto   se  ha  hecho   con éxito   en las  pinturas   rupestres  de Atlihuezia, Tlaxcala donde para este  propósito se coordinaron el  INAH  y  Turismo y  sería   conveniente  que  turismo de Hidalgo se  asesore  con ellos. 

Las  pinturas  rupestres de  Huichapan  son  de las más  notables  e  interesantes  del centro de  México, aportan  valiosa  información  sobre  nuestros  antepasados y   merecen   ser  conservadas.  Las   futuras  generaciones  lo agradecerán.