Un entierro huasteco localizado en la malinche, zona arqueológica de Tula

Carlos Hernández Reyes/Investigador del Centro INAH-Hidalgo. Los investigadores Richard A. Dihel y Lawrence H. Feldman  de la Universidad de Missouri, Columbia USA, en 1974 plantearon  las relaciones entre la  Huasteca y Tula y refirieron que  Gordon Ekholm  había  notado  ciertas  semejanzas entre  los materiales arqueológicos huastecos   de la  fase  Las  Flores de  Tampico, Tamaulipas y  Pánuco, Veracruz y  los artefactos  que  el arqueólogo  Jorge R. Acosta  encontró en  Tula;

también  hacen referencia a que los edificios  de planta  redonda  fueron comunes en la Huasteca  y se consideran  relacionados  con  Quetzalcóatl como Ehécatl, dios del viento y además apoyándose  en  un  trabajo  inédito de  José Luis  Franco  en que dice que asociada con el monumento cónico del Corral,  exploró una casa prehispánica cercana, donde encontró  muchas  puntas de obsidiana  y  pedernal en una proporción muy alta que las que aparecieron en otras casas excavadas  en  otros lugares de  Tula; duda  que los  habitantes  hayan sido cazadores  y la  única explicación que  puede dar es que  quizá  los habitantes practicaran el rito de las  ixcuinames  o de tlazoltéotl en que se efectuaban sacrificios humanos por  flechamiento; este rito fue introducido a Tula por los  huastecos, según se afirma en los Anales de Cuautitlán. Después de estas especulaciones teóricas, carentes de  base empírica, sobre las relaciones entre Tula y la Huasteca podemos ahora presentar un hallazgo concreto de estas  relaciones entre estas  dos culturas.

Durante  los  trabajos del  Proyecto Tula  (1978-82) que dirigió el profesor  Rafael Abascal se llevaron a cabo excavaciones  en la Plaza Central, en el  área del actual museo Jorge R. Acosta, en la Zapata 2, en el Túnel Falso y en el Cerro de la  Malinche.

Las exploraciones de La Malinche estuvieron a cargo de las  arqueólogas María de  Jesús  Rodríguez  y Adriana  Cover.  La  arqueóloga Cover durante las excavaciones descubrió un entierro huasteco que pudo identificarse como correspondiente  a esa cultura porque tenía como ofrenda una olla con vertedera, un cajete trípode de soportes cónicos negro sobre blanco de fondo estriado inciso, cajetes de  base plana  y paredes divergentes así como puntas de proyectil y navajas de  obsidiana.  Las vasijas presentan una decoración a  base de diseños negros sobre fondo blanco y  pueden  asignarse al periodo huasteca VI del  Horizonte  Postclásico  Tardío  que se  ubica  cronológicamente de 1300 a 1500 d.C.  siendo  contemporáneas de  la  ocupación  azteca  de Tula. Después de ser restauradas algunas se exhiben en el museo de sitio, Jorge  R. Acosta de la zona arqueológica de Tula.  Este  hallazgo   está  demostrando  la presencia  huasteca en  Tula.

Los datos del entierro fueron tomados de los informes de exploraciones de La  Malinche,  preparado por  la arqueóloga Adriana  Cover, quien  también  es la autora de las  fotografías que ilustran este escrito. Los informes, después de la arbitraria separación del profesor Abascal como director del Centro INAH, quedaron dispersos en diferentes espacios, constan de dos volúmenes engargolados que pude rescatar y entregué a la Ing. Otilia Gonzala, entonces directora de la biblioteca Antonio Peñafiel de este Centro INAH-Hidalgo, donde esperamos que se resguarden por muchos años para consulta de actuales y futuros investigadores.