Un barrio alfarero arqueológico localizado en Tula

Carlos  Hernández  Reyes/Investigador del Centro INAH-Hidalgo

Durante  los  trabajos  de  rescate  arqueológico que llevamos a cabo en  junio y  julio   de 1988, durante las obras de ampliación de la carretera Tula-Tlahuelilpan   efectuadas por el  Gobierno del  Estado de  Hidalgo   y en  los  que  contamos  con  la colaboración  de la arqueóloga  Maria  Elena  Suárez, se descubrió  un barrio alfarero tolteca.

  Este barrio se localiza  aproximadamente  a  1.2  kilómetros al  noroeste de la Plaza  Central  de la zona arqueológica de Tula, sobre  el  lado  noroeste de la carretera,  al pie  de  una de  las zapatas  de  la  vía  del ferrocarril  México-Querétaro  vía   rápida.

Pudimos  establecer que se  trataba  de  un barrio en que sus habitantes se  dedicaban a  la  producción alfarera, porque durante las  excavaciones  aparecieron numerosas  herramientas  de  arcilla del mismo  tipo   que las que  usan  actualmente  las  alfareras  de  Chililico  en la  Huasteca  Hidalguense.

También se encontraron numerosos moldes para vasijas y figurillas, grandes  cantidades  de   fragmentos de  cerámica   torcidos  y quemados  y hasta  un horno. Se   trata de  la  única  excavación  en  una  zona de  producción  alfarera  efectuada  hasta  la  fecha en  Tula.

El  horno  descubierto   es de   forma circular   con dos  cámaras  y está  construido  de  adobes,  algunos  de  los  cuales  se  transformaron en ladrillos por  el  fuego,  con   un  cimiento de  piedras.   Se  encontraron figurillas  idénticas   producto del mismo  molde.  La  producción de  cerámica  se  llevaba a  cabo  en los  patios  de  las  casas  o en áreas   próximas a ellas.

Se pudo observar  que  una  cantidad importante  de la  producción de  cerámica  copiaba  tipos  cerámicos  de  la  Región de la Costa  del  Golfo  de  México  y de la  Huasteca.  Tal vez   hubiera    en este  barrio  grupos  étnicos  de  aquellas  regiones.

En la excavación de  esos  talleres se  localizaron  varios entierros  humanos que  tenían  como ofrenda  atemimiles  y  una especie  de  atet  como  los  de  Chililico, herramientas que  ya  hemos  descrito en  una  colaboración anterior.  Es  probable  que se  trate  de   alfareras,  quienes  eran las artesanas que fabricaban  la  cerámica  como puede observarse actualmente en Chililico, aunque eso tendrá que  determinarlo   un antropólogo  físico, con el  estudio de  los  restos óseos.

Los resultados  de  este  rescate  según  el  arqueólogo  Robet  H.  Cobean  “han transformado  nuestro conocimiento  acerca  de  la producción de  cerámica  en  la  antigua   ciudad  de Tula que  nos permitirá  tener  mayor  información de la  verdadera   filiación  y  relaciones    de  los  tipos   cerámicos  de  Tula”.

El  taller excavado es semejante a  los  “talleres  nucleados” explorados  en Matacapán,  Veracruz, por  el arqueólogo Christopher  Pool, pero lo mas importante  es que se  trata  de  un barrio alfarero tolteca arqueológico que se  puede  comparar con un barrio etnográfico actual como Chililico, lugar cercano a Huejutla en la Huasteca   Hidalguense.

Un texto sobre este descubrimiento: “Un taller  de  alfareros en la antigua  ciudad de  Tula” fue  publicado por el  suscrito,  por   Robert  H. Cobean,  Guadalupe  Mastache   y Maria Elena  Suárez, en la revista  de  Arqueología  número  22   de  la  Coordinación de  Arqueología   del   INAH en  diciembre  de  1999.