Evidencias de los chichimecas de Xólotl en la zona arqueológica de Tula

Carlos   Hernández  Reyes/Investigador  del  Centro   INAH-Hidalgo

En la zona arqueológica de Tula se han descubierto Petrograbados y esculturas sencillas de aspecto masivo; los petrograbados  se han  hecho  a  base de surcos en losas de cornisas de monumentos toltecas semidestruidos.

Las esculturas una de ellas es una figura antropomorfa con los brazos cruzados al frente que presenta  una cavidad para colocar la cabeza que no ha sido localizada y una piedra  con cavidades en  uno de los ángulos presenta sencillos rostros humanos  hechos a  base de cavidades como los que  aparecen  en  rocas de acantilados aislados, como en grandes rocas aisladas la  Huasteca Hidalguense en Huazalingo.

Los  petrograbados  se observan sobre una sección de columna tolteca donde  aparece una representación antropomorfa a base de líneas incisas y en los acantilados del rio Tula se han localizado petrograbados, destacando los de El Varal de San Andrés, donde se encuentran cazadores armados de arco y flechas, flechando al parecer venados. 

También en una  cornisa desechada que apareció en el cerro de la Malinche  aparecen  una serie de  líneas  curvas que  parecen  representar,  en el ángulo  superior derecho, una cara humana  y en el resto de la losa una  planta  de  maíz. Estas  esculturas  y  petrograbados  no  corresponden  ni a la cultura  tolteca  ni  a la azteca.

Para tratar  de establecer  quienes  fueron los autores de los petrograbados y de las masivas  esculturas referidas hemos recurrido al trabajo del arqueólogo Eduardo Noguera en el que trata de correlacionar la arqueología y la historia del norte del Valle de México, donde  Tula  está  comprendida. 

Dice Noguera que “Con la destrucción de Tula quedó deshabitada la tierra hasta la llegada de los chichimecas”. Charles E. Dibble, en la descripción de la Plancha 1 del Códice Xólotl, dice: “empezando por el ángulo inferior de la izquierda, el primer lugar que puede determinarse con certeza es Tepenene, lugar en que los chichimecas quedaron por algún tiempo para descansar y reponerse con el fin de continuar su camino hacia el Valle de México. En seguida se ve un manojo de caña y a cada lado un ojo; a la derecha está pintada una pirámide, debajo de la cual se ven unas piedras muy desordenadas y, más a la derecha, un manojo de zacate. El conjunto de glifos indica que Xólotl y aquellos que vinieron con él se detuvieron en Tula o Tollan (Estado de Hidalgo) para ver las ruinas de ese lugar. Las piedras muy desordenadas indican que las pirámides o templos estaban cayéndose… Entonces, resulta lógico pensar que el manojo de zacate indica que se encontraron las ruinas llenas de hierbas.”

Fernando de Alba Ixtlilxochitl, quien se basó en el códice Xólotl para escribir sus Obras Históricas, dice que Xólotl “se fue a Tula, ciudad cabecera que fue muchos años de la monarquía de los tultecas… El cual entró por esta ciudad y la halló toda destruida y yerma y montuosa… y dejando en este lugar alguna gente para que la poblasen se fue a Mizquiyahuala”.

Tula estaba en ruinas cuando Xólotl pasó por ahí, dice: Mariano Veytia en su Historia Antigua de México  que “llegó finalmente a la ciudad de Tollan, la que halló derrumbada y destruida, llenas de hierbas sus calles, y sin habitador alguno. Viendo su situación y planta, y pareciéndole bien, mandó que se volviese a poblar, dejando para eso en ella competente número de familias.

Eduardo Noguera, refiriéndose a las migraciones de los pueblos prehispánicos de México dice que “Todos esos movimientos han quedado debidamente registrados en las tradiciones indígenas, en los códices y en los relatos de los conquistadores quienes las recibieron de los propios indígenas” y más adelante intentando correlacionar la arqueología y la historia afirma: “Buscaremos si… [Los movimientos de los pueblos prehispánicos]… han dejado huellas en los sitios por donde han pasado”.

Los arqueólogos Guadalupe Mastache y Robert H. Cobean dicen que “Los datos de que hasta ahora disponemos sobre el periodo transicional, situado entre la caída de Tula y el momento en el cual pasa a ser una provincia dependiente de los tepanecas y los mexicas son muy escasos”.

Yo pienso que los  petrograbados  y esculturas referidos pueden situarse en este periodo de transición cultural. Los arqueólogos mencionados agregan que “En la ciudad de Tula, corresponde a este momento la cerámica azteca II… que Acosta… encontró en grandes cantidades en sus excavaciones en los edificios principales de Tula Grande asociada a estructuras incendiadas y saqueadas… Sin embargo, en el resto de la zona urbana, este tipo de cerámica es muy escaso… lo que puede significar que a la caída de Tula, grupos que usaban esa cerámica ocuparon  temporalmente el centro ceremonial”.

Dibble, interpretando también la plancha 1 del Códice Xólotl, afirma que los chichimecas “se abrigaban en las grutas y por entonces buscaban los abrigos riscosos” y son precisamente ese tipo de lugares en los  cerros y acantilados del rio Tula, donde aparecen petrograbados.  Agrega Dibble que en el códice Xólotl “Los chichimecas se presentan vagando por los campos, vestidos de zacate y de pieles de animales que mataban”. Por otra parte el historiador Miguel León Portilla informa que en el códice Quinatzin “se reitera la vida de los nómadas, los cazadores de aves, serpientes, conejos y venados, que moran en cavernas visten con pieles de animales y traen siempre consigo sus arcos y sus flechas”. La recolección y la caza eran las actividades principales de los chichimecas y en los acantilados del rio Rosas y Tula hay pretrograbados en que aparecen individuos armados con arcos y flechas cazando animales, entre ellos venados, como  podemos  ver  en los  petrograbados del Varal de San Andrés, Tula. Estos cazadores seminómadas fueron aculturados por los remanentes toltecas y posteriormente se establecieron en Tenayuca. Fueron los fabricantes de la cerámica Azteca II, antecedente de la cerámica del pueblo azteca denominada Azteca III.

No correspondiendo estos vestigios prehispánicos a la cultura tolteca ya que Tula había sido abandonada, ni aztecas pues son de un estilo diferente a los vestigios de esta cultura, es probable que estas esculturas masivas y estos sencillos petrograbados hayan sido obra de los chichimecas de  Xólotl.