Xipe totec nuestro señor desollado descubierto en tula

Carlos  Hernández Reyes/Investigador del Centro INAH-Hidalgo

La  escultura de  Xipe Tótec, a  la que dedicamos esta nota, fue localizada en diciembre del 2009 en la parte noreste de la Zona Arqueológica de Tula, Hidalgo dentro de una cista, que es una caja de piedra que fue excavada en el tepetate, y luego tapada con lajas de basalto.

Como la escultura, según el arqueólogo Luis Manuel Gamboa quien la exploró, era más grande que la cista le desprendieron el brazo derecho y la cabeza para que cupiera, aunque yo considero que fue rota   intencionalmente en algún tipo de sacrificio.  Es una figura masculina hueca, de pie modelada en barro, que está formada por tres partes ensambladas: la cabeza que se une al cuerpo por medio de una espiga; el torso y después las piernas; estaba rota y fue restaurada.  Mide 80 cm de altura por 48 cm. de ancho máximo. Xipe Tótec era una deidad que simbolizaba la renovación anual de la cubierta vegetal de la tierra que se produce en primavera, es también dios de la metalurgia y patrón de los orfebres.

La fiesta de este dios llamada por los aztecas tlacaxipehualiztli o desollamiento de hombres coincidía con el día 18 marzo del calendario cristiano y con el solsticio de primavera, en la que se llevaba a cabo, el  tlacacaliztli  o flechamiento ritual de prisioneros. Los cautivos eran colocados en estructuras rectangulares de madera y atados de pies y manos y al ser flechados su sangre corría sobre la tierra para fecundarla. Después se les sacaba el corazón que era ofrecido al sol y enseguida los sacerdotes con filosos cuchillos de obsidiana les arrancaban la piel que era vestida por jóvenes guerreros, quienes al vestirla se convertían en imágenes vivientes del dios.

La piel de la víctima seca y enjutada le cubre todo el cuerpo a esta figura, a excepción de las manos y los pies, que calzan sandalias. Viste un sencillo maxtlatl sujetado por un ancho cinturón en relieve.  La cara presenta dos líneas rojas verticales que le atraviesan desde la frente hasta la mandíbula y que representan los cortes que practicaban los sacerdotes para arrancar la piel de la cara  y colocarla a manera de máscara sobre el guerrero cuya piel vestía; en la nuca lleva una especie de visera que le baja hasta el cuello.  En la nariz ostenta la característica nariguera yopitzontli, que también aparece en los brazaletes y pulseras que la escultura lleva, así como en unas cintas debajo de las rodillas y en los tobillos. Los ojos sólo son unas rendijas semicirculares con los párpados caídos y en la boca muy abierta, se observa la boca del guerrero que viste la piel.

Xipe Tótec  era una deidad  que  simbolizaba  la  renovación  anual  de la cubierta  vegetal de la  tierra que se  produce en  primavera  y es  también  dios de la  metalurgia  y  patrón de los orfebres.

Quienes llevaban la piel de los desollados las traían durante   20  días – un mes  azteca-  y al final se la quitaban  y la enterraban en un cuarto que estaba en el templo Yopico (Yopi es otro nombre de Xipe Tótec )  o en una  cueva. Estas ceremonias estaban destinadas a procurar la renovación de la vegetación en primavera.

El arqueólogo Luis Manuel Gamboa Cabezas ubica cronológicamente esta escultura en el Postclásico Temprano (900-1150 d.C.), aunque yo considero que estilísticamente es más tardía y corresponde a la época de los aztecas de 1300-1500 d.C.