Tepetlacalli Teotihuacano del Xihuingo

Carlos   Hernández  Reyes/ Investigador del Centro INAH Hidalgo.

La zona arqueológica de Xihuingo se localiza aproximadamente a 3 Km. al norte de San Francisco, Tepeapulco, Hidalgo, en la parte noreste de la cuenca de México, región  de los  llanos de Apan.

Según la arqueóloga  María Teresa García “el sitio se halla protegido,  al noreste, por  tres cerros y un volcán llamado Jihuingo,  y se ubica al parecer, en las orillas de los  que  probablemente  fue un lago”. Según el arqueólogo Mateo Wallrath, Xihuingo “se  deriva de xihuitl, turquesa o año   y co,  lugar: es decir, el  lugar de la turquesa  o del año, y por extensión el lugar  donde se calcula o se registra  el año”.

La pirámide del Tecolote fue descubierta en 1958, ya que al ser instalada en la zona  arqueológica una  quebradora para  la obtención de piedra  para la construcción de  las fábricas del complejo industrial de  Ciudad Sahagún, al estar extrayendo el material pétreo  apareció el monumento. El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) comisionó para llevar a cabo la exploración y reconstrucción de la pirámide a los arqueólogos Héctor V. Gálvez y Roberto  Gallegos quienes llevaron a cabo dos  temporadas de  trabajo iniciadas  en 1959 y  concluidas   en  1961.

La segunda temporada de exploraciones en Tepeapulco se realizó en 1961 y se concluyó la reconstrucción de la pirámide. Durante estos trabajos también se descubrieron varios entierros   superficiales aztecas. Sin  embargo la pirámide no fue terminada de reconstruir ya que faltaba  por  terminar el  tercer  cuerpo en su esquina noroeste. Tampoco, desde su descubrimiento, se le habían hecho trabajos de mantenimiento.

Hasta  que en 1997, fui  comisionado por  el  entonces  director  del Centro  INAH- Hidalgo, Lic. Emigdio Arroyo, para llevar a cabo trabajos de reconstrucción  y mantenimiento de la pirámide  de Tecolote.  Del 3 de  noviembre  al  11 de diciembre de 1997 se llevaron  a  cabo los trabajos  en la zona arqueológica del Xihuingo; los que se concentraron en la pirámide, donde fue   reconstruido el tercer cuerpo, restituyendo por simetría su  talud y tablero.

Al estar escombrando para su reconstrucción el tercer cuerpo del ángulo noroeste de la pirámide  se  localizó  junto a un muro vertical y en sentido oriente- poniente una pequeña caja rectangular de piedra con tapa, la que fue cuidadosamente explorada y contenía 9 cuentas esféricas de  piedra verde y una plaquita rectangular también de piedra verde, junto a una sustancia  amarillenta no identificada. La caja  mide 24.5  cms  de largo por  10.5 cms de  ancho y  10  cms   de  altura. Paralelo  a la pequeña  caja estaba  un  cuchillo  tallado en  sílex  rojizo, de  16 cms  de largo   por 6 cms  de ancho  y  3 mm  de espesor. 

Este  tipo de cajas es el antecedente de las  que  entre   los aztecas  serán  llamadas tepetlacalli, en náhuatl: “caja de petate de piedra”. Contemporáneas a esta pequeña caja sólo se han  descubierto dos en Teotihuacán, una de madera y otra de tecalli o alabastro, ambas con  recubrimiento de  estuco; una de ellas está decorada con pinturas al fresco representando  una deidad femenina. La arqueóloga  Clara  Luz  Díaz  Oyarzábal refiere que encuentra semejanza  entre una caja de  cerámica y el glifo número 2 del mural de Techinantlitla en la zona arqueológica de Teotihuacán; se trata de otro tepetlacalli teotihuacano, pero éste  representado en un  mural.

El arqueólogo Jorge R. Acosta, descubrió cajas de piedra  cilíndricas con tapa  en la  exploración de altares del Palacio  Quemado  en la zona  arqueológica de Tula. En  el  altar  que  está  en  el  lado  oriente de la Sala 2, atrás del  Chac Mool  completo, se  excavó un pozo  y a 20 cm. de  profundidad  se  halló  un  recipiente  de  piedra de  forma cilíndrica  con  tapa  pintado de  rojo, que contenía  una  placa de  jade, 16 cuentas  y  2 conchas. Tal vez podamos  incluir a este tipo de cajas cilíndricas  como  una   variante  de  los tepetlacallis  que son cajas prismáticas.

Las cajas que  encontró Acosta son ofrendas depositadas en el momento de consagrar los altares. La pirámide del  Xihuingo consta de dos etapas constructivas superpuestas de las que  fue reconstruida la más reciente, pero debemos aclarar  que la escalinata con sus alfardas y dados que vemos cuando vistamos la zona arqueológica  corresponde a la  etapa más  antigua. El  tepetlacalli del Xihuingo pudo haber sido una  ofrenda ceremonial  depositada en el momento de construir la segunda época de la pirámide. Podemos fechar  tentativamente  la primera  época de la  pirámide  en la  fase  Xolalpan  Temprano  de 450 a 550 años d.C. y la segunda, en la fase Xolalpan tardío de  550 a 650 años d.C. y  a esa época   correspondería el tepetlacalli del Xihuingo. Para establecer la cronología nos basamos en información de la  arqueóloga Florencia  Müller. 

La pirámide del Tecolote está formada por tres  cuerpos  escalonados construidos con el sistema de  talud y tablero. El talud tiene en su parte superior una laja  saliente  de piedra  negra llamada ixtapaltete, que  sirve de apoyo a un tablero vertical limitado en su parte inferior  y  superior  por  cornisas. Se trata del característico sistema constructivo teotihuacano en el que según el  arquitecto Ignacio Marquina: “el basamento se compone de  un  talud en su parte inferior, en el que se empotra una laja de un material semejante a la pizarra que sobresale unos treinta  centímetros de la parte alta de ese talud, y que sostiene un  gran  tablero limitado en sus cuatro lados por una ancha  moldura”. En cada cuerpo de las  pirámides teotihuacanas el talud es  relativamente   pequeño  en  relación al  tablero;  la  altura  del talud, es  un poco   menos   que  la tercera  parte  de la  altura   total   del cuerpo.

Con  la intervención del tercer cuerpo del ángulo noroeste, quedó terminada la reconstrucción de la pirámide del Tecolote  que  había quedado inconclusa  desde su descubrimiento  y parcial reconstrucción. Podemos  fecharla en la  fase  Xolalpan  de  450 a 650 años d.C, del  Período    Teotihuacán III  y es  contemporánea del   florecimiento  de la cultura Teotihuacana.